viernes, 2 de abril de 2010

Columna Nº 40 de Pete el Negro

Ya parecía, daba la impresión, podía sospecharse, era de suponerse, que se acabó la Columna de Pete el Negro. ¡Las pinzas! Aquí esta de nuevo después de un breve período de ausencia que no tiene explicación ninguna y que, por lo demás, como los lectores saben, no se dará bajo ningún respecto.

Por una rara casualidad, esta columna reaparece en Jueves Santo, lo que me facilitará grandemente mi labor. No. No temáis bribonzuelos, no les voy a predicar ni nada parecido. Ustedes saben lo que se celebra en estas fechas y no seré yo quien le diga lo que tienen que hacer, ni mucho menos, lo que no tienen que hacer.

Pero eso no impide que aproveche la fecha para comentar algunas características de nuestros ser nacional, haciendo un breve repaso de las noticias de los próximos días, como un oráculo que todo lo adivina.

Alzas de hasta 200% o más en los pasajes a las diferentes ciudades del norte, del sur, del centro y adentro. ¿Cómo se arregla eso? Difícil o muy fácil. Los buses son los mismos y los pasajeros el doble o el triple. No hay solución. Si usted tiene parientes que deseará visitar todos los años para Semana Santa, junte platita y compre los boletos con anticipación. Con ese poco será muy feliz.

Pescados y mariscos, alzas de 200 ó 300 por ciento, congestión en terminales pesqueros y mercados. Mismo problema, distinta solución. Usted come pescado una vez a las mil, al igual que los mariscos. Le recomiendo que se de un patache descomunal de toda clase de animales marinos, con vinito blanco heladito, para el 21 de mayo. No tendrá ningún problema de conciencia, le saldrá barato y aprovechará de celebrar el mes del mar y nuestras Glorias Navales. ¿Qué mejor? Hágalo. Be happy.

Inspectores del Ministerio de Transportes, con su chaquetitas amarillas, toman por asalto los terminales de buses. Control de neumáticos, velocímetros, buses piratas, etc etc. Me pregunto donde guardarán a toda esta gente con sus camionetitas durante el resto del año. A lo mejor donde mismo guardan a la procesión de médicos, veterinarios y otros afines que asaltan todas las pescaderías buscando pescado fresco. Lo concreto es que a la autoridad no parece importarle mucho el transporte interurbano ni los pescados que nos venden el resto del año.

No me voy a referir a los huevitos de Pascua porque me parecen muy bien, y un observador social, que se precie de tal, no va andar criticando las cosas que le gustan.

Esperas en los peajes causan grave congestión. Ese es un problema que se ha incorporado a nuestro paisaje de Semana Santa pero que se podría solucionar bastante más fácilmente que los anteriores. Pero, tal como se los mencionara en una columna anterior, nosotros los chilenos estamos de acuerdo en lo que hay que hacer, pero hacemos otra cosa. Los tacos seguirán.

En resumen, todo seguirá igual. No hemos aprendido nada. Tratemos, de una buena vez, de sacar alguna lección de estas cosas y trabajemos en las soluciones, aunque sean parciales. Mejorar un poco ya sería bueno. Ya nos hemos acostumbrado, y aceptado como normales a demasiadas cosas que deberíamos rechazar y corregir.

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