domingo, 28 de marzo de 2010

Columna Nº 39 de Pete el Negro

Efecto Ají Verde.
En uno de mis tantos viajes que me impone mi condición de observador social, dióse la circunstancia de encontrarme almorzando con un buen amigo, en un parador junto a la carretera.

Disfrutábamos alegre y fraternalmente de una exquisita plateada con arroz y ensalada de tomates y una heladísima cerveza.

En eso estábamos cuando pedimos a la amable, y no mal parecida garzona, que nos trajera ají verde, para acompañar el tomate.

Una alegre sonrisa precedió al platillo con ají que quedó sobre nuestra mesa, seguido de “aquí tiene señor”, y el “gracias” de rigor.

Nos dimos a la faena entonces de aderezar nuestras ensaladas con el manjar pedido.

Transcurrido algo más de un silencioso minuto mi amigo me comenta, entre alegre y sorprendido “oye, el ají esta picante”. Por todo comentario creo haberle dicho, “si, está bien bueno”.

“Algo le pasó a Pete”, pensarán mis feligreses, ¿acaso ahora es comentarista de cocina? Paciencia, nada me ha pasado, lo que pasa es que después del comentario de mi amigo y de mi analítica respuesta, no pude dejar de reflexionar sobre la situación. Me llamó la atención algo pero no acertaba a dar con qué. Y volví atrás, acompáñenme por favor: “oye, el ají está picante”¿Y que quería mi amigo, no lo pedimos acaso, exactamente para eso? Respuesta: “Si, está bien bueno” ¿o sea, porque está picante, está bien bueno?

Entonces, hijos míos, no pude dejar de reflexionar en un fenómeno que no se si será exclusividad nuestra o es universal. Algo esta pasando, cuando es digno de encomio que las personas o cosas se comporten o actúen tal como debiéramos esperar. Es notable que el ají esté picante. ¿Y no es para eso? Me parece que esto se debe a que nos estamos acostumbrando a que nada funcione como debe, o que nadie se comporte como debería.

Diariamente nos encontramos con esta anómala situación, y nos parece lo más natural del mundo. Que el cajero del banco “fue amble”, que maravilla, no me gritó; el “pan estaba blandito”, en lugar de estar duro. Parece entonces que siempre esperamos que las cosas anden mal, o, peor, que las personas se comporten mal. Cuando es así, todo bien. Lo raro es lo otro, lo correcto.

He llegado a pensar, a raíz del terremoto y sus graciosas réplicas, que, como decía J.Edwards Bello, somos un país sísmico, y esta es otra de nuestras características, que él no observó.

Parece que en nuestro carácter sísmico y catastrofista hemos encontrado una eficaz ayuda para tener momentos de felicidad.

Y parece ser una buena fórmula, tanto que creo perfectamente posible que podría ser una política de Estado, la principal preocupación de los gobernantes, parlamentarios, alcaldes, concejales, usted y yo. La meta: “Que las cosas funciones como deben y las personas se comporten como es debido”. Sería este el único país del mundo en ser feliz con tan poco esfuerzo. Ojalá.

Columna Nº 38 de Pete el Negro

A grandes males grandes remedios.
Siempre que escuché esa frase pensaba que sería aplicable a una gran cantidad de cosas, pero muy especialmente a los grandes males de nuestra amada patria. (Algo de dramatismo siempre ayuda). Uno de estos días les voy a contar mi lista de grandes males, que espero abordar cuando sea Coronado como Pete I, Emperador de Chile y Territorios Anexados. (Uno nunca sabe)
Pues bien mis queridos feligreses, (en el futuro, súbditos) por diversas razones que no es del caso detallar aquí, siempre me ha resultado difícil de comprender, aunque más bien de aceptar, la existencia de la ridícula cantidad de Comunas de nuestro País, ¡más de trescientas! Los invito a detener sus quehaceres cotidianos por un momento y tratar de recordar cuándo fue la última vez que supieron de algo hecho por su municipio, aparte de retirar la basura, por medio de una empresa privada. No consideren tampoco “los lomos de toro”, preocupación preferente de los Alcaldes.

Es de asombrarse, creo que ejemplo único en el mundo, la cantidad de municipalidades, con sus respectivos Alcaldes, Concejales, Directores de División, de departamentos y personal en general, existen en Santiago, lo que conocemos como Santiago. Es enorme la cantidad de recursos que se dilapidan financiando el funcionamiento de Municipios de poca cobertura territorial o poblacional como, por ejemplo, Recoleta, Independencia, Pudahuel, San Joaquín, Estación Central, sólo por nombrar algunas. En las regiones centrales de Chile es increíble la cantidad de municipios que, tal vez, pudieron justificarse en épocas pretéritas, con malas vías de acceso y deficiencias de comunicación. En plena era del automóvil, buenos caminos, fax, celulares, internet, existen en nuestros campos municipios a pocos kilómetros entre unos y otros.

Pero, vaya usted a decirle esto a un político. Con seguridad le dará una lista eterna de razones para justificar esta aberración. Más aún le dará varios ejemplos de nuevas comunas que deberían crearse.

No les voy a mencionar, en detalle, el caso de las Gobernaciones. ¿Sabe usted quién es su Gobernador? No se preocupe, nadie sabe. Y tiene secretarias, ayudantes, jefes de esto y lo otro, chofer, estafeta, etc. Ahí hay otro montón de plata disponible. Vamos a las regiones, los “Seremis” Un engendro incomprensible. Los nombra el Ministro del ramo, “oyendo” al Intendente. Se supone que coordinan a los jefes regionales de los servicios, que dependen de sus jefes nacionales. Cada Seremi cuenta, por supuesto, con oficinas, vehículos y personal. Sólo en Chile somos capaces de hacer estas cosas.

¿Llegará el día en que alguien le ponga el cascabel al gato? ¿Y el reparto de pegas? ¿Y el cuoteo político?

Es la hora, chilenas y chilenos, que alcemos nuestra voz, exigiendo se ponga fin a este derroche. Ningún partido, ninguno, tomará esta bandera. Sólo los ciudadanos, ajenos a las mezquindades polítiqueras, si se organizan, pueden hacer algo.

Esta es una tarea, especialmente, de la juventud. Con sus facebooks, twitters, correos, sms, mensajes instantáneos, etc, serán capaces de remover estos obstáculos al progreso de la Patria. ¡Manos al teclado!

Columna Nº 37 de Pete el Negro

Esa noche dormí como niño en víspera de Navidad, estaba ansioso por saber el desenlace del relato.

Me despertó un fuerte olor, mezcla de humo y café. A poca distancia me observaba el anciano. Parecía que no se había movido de allí. Lo único distinto era que ahora tenía el tacho entre las manos, como orándole. Recién estaba amaneciendo. Silencio absoluto, sólo interrumpido, levemente, por el movimiento de alguno de los caballos amarrados cerca.

Me incorporé con dificultad, no acostumbro a dormir en el suelo, y me dirigí hacia el anciano. Con un movimiento de cabeza me señaló la fogata donde había puesto otro tacho con una infusión con un olor muy parecido al café. A la orilla del fuego, una tortilla de rescoldo. Pero no tenía hambre, la ansiedad era superior. ¿Estás listo? me preguntó. Me asustó la pregunta pero, sin pensarlo, dije si, estoy listo. Y el viejo continúo con su relato.

Bajo la comodidad de la tienda dispuesta por este generoso Señor los cuentos se sucedían unos a otros, día tras día. En mis largos años, nunca antes me había divertido tanto.

Una cierta tarde, dio en pasar por ahí un caminante. Atraído por las risas, se acercó a la tienda, a escuchar. Hola, dijo, ¿puedo entrar? Yo también tengo cuentos que contar. Y continuó el anciano. Los cuentistas y yo nos miramos desconcertados sin saber que contestar, estábamos tan acostumbrados ya unos a otros que no sabíamos que hacer. Entonces se levanta el Señor y con voz clara y firme le dice. Pasa forastero, adelante, aquí, en mi tienda, te recibo, puedes contar tus cuentos. Y así seguimos contando.

Pero, me dijo, nada perdura, un mal día uno de los cuentistas se mofó de un cuento del forastero. Palabras sacan palabras y el asunto subió de tono. Miembros del cortejo del Señor salieron en defensa del forastero, y otros cuentistas mediaron. En lugar de manejar las diputas en el plano de los cuentos y palabras, se pasó a lo personal, causando un disturbio, que se pudo controlar. Pero ocurrió lo más imprevisto e insólito que te puedas imaginar, hijo mío.

Yo, a esas alturas no podía resistir y le dije, casi le grité, al anciano ¿pero qué pasó?

Bueno, me dijo, algo lamentable, a mis años no debió haberme sorprendido. No sé porque no lo preví, pero todo se dio tan naturalmente que hasta un viejo como yo no pudo anticipar lo que vendría.

Estaba a punto de estrangularlo, cuando prosiguió, a veces las personas hacen cosas incomprensibles, por eso te dije, hijo, que estoy confundido, muy confundido.

Resulta pues, continuó, que con motivo de estas discordias, te insisto, no tan graves, el Señor, en una actitud que nunca comprenderé, ordenó que fuéramos expulsados de su tienda, todos. Habíamos, dijo, traicionado su hospitalidad. Y así, hijo mío, debimos abandonar la tienda que él mandó construir en mi cálido valle, su dulce manantial, su árboles de generosa sombra y abundante leña para calentar nuestras noches de cuentos. ¿Cómo estoy? me preguntas, confundido, hijo mío, muy confundido.

Columna Nº 36 de Pete el Negro

Viniendo de regreso de un viaje a la montaña que realicé para buscar algo de paz telúrica, sin éxito, tuve un experiencia extraordinaria que no puedo dejar de compartir con ustedes.

Al salir de una de las quebradas y entrar a un pequeño valle surcado por un sonoro estero cristalino, bajo un añoso y frondoso árbol, vi lo que, en la distancia, me pareció un anciano. Estaba sentado en una piedra muy baja y plana por lo que sus huesudas rodillas casi enmarcaban su barbudo rostro. Muy delgado, no pude saber si era rubio o moreno por su tostada piel y blancas canas.

¿Cómo estás anciano? le pregunté tuteándolo, no se porque, no es habitual en mi. Me miró con atención por eternos segundos en silencio hasta que dijo: Confundido hijo, estoy confundido y dirigió su mirada a un tacho negro que humeaba sobre una pequeña fogata, a sus pies. Me desconcertó, sólo esperaba un “bien y usted”, pero su respuesta encerraba, no sólo el misterio de su confusión, una invitación a preguntarle ¿por qué? Y lo hice, en lugar de seguir mi camino, lo hice. Cuando me contestó, llamándome hijo, dejó en claro quién es quién, y que me acercara, a escucharlo. Recordé entonces que desde muy niño, hasta ahora, me gustó hablar con los viejos, siempre aprendía algo.

Me senté frente a él en un pequeño taburete que encontré entre un sinfín de bultos, bultitos, trastos, frazadas y ropa que había a su alrededor.

¿Quieres saber porqué? Está bien, te lo contaré, los cuentos de viejos siempre son útiles me dijo. Me está leyendo la mente pensé, pero el siguió hablando. Su tono era plano, como describiendo un paisaje, no había sentimiento.

Resulta, hijo, que yo soy un viejo aficionado a contar cuentos, me gusta contar cuentos, y siempre lo he hecho hasta que llegué a estas montañas. Mi costumbre siempre fue contar cuentos a personas de buena voluntad que quisieran escucharme, con la sola condición de que las invitara. Así, había un grupo de hombres y mujeres, jóvenes y viejos, que escuchaban mis cuentos. Algunos de ellos solían entusiasmarse y contaban también sus propios cuentos. Debo confesarte que algunos de esos cuentos superaban a los míos, pero eso me llenaba de alegría. Me encantaba cuando se sucedían unos a otros allegando cada uno su cuento. Otros no, sólo escuchaban, con mayor o menor interés los cuentos de los otros, en silencio. A veces un aplauso, a veces un reclamo, pero todos se divertían.

Así pasó el tiempo, en el valle de más arriba, seguro pasaste por ahí, y los cuentos se sucedían unos a otros en un concierto, a ratos desafinado, pero alegre y sin final.

Pero este contar no era cómodo, el frío de la noche, el viento de la tarde y el calor de la mañana hacían en ocasiones difícil mantener unido al grupo de cuentistas y oidores. Algunos seguían su viaje, pero siempre, siempre volvían.

Entonces, siguió el anciano, un buen día pasó por ese valle un Señor con su cortejo, y se detuvo a escuchar. Era una tarde fría, mandó a sus hombres a levantar una lujosa tienda sobre el grupo y dispuso se sirvieran los más exquisitos manjares. ¡Que júbilo más grande!
Mañana, hijo, te cuento el resto.

Columna Nº 35 de Pete el Negro

A veces me da un poco de lata volver a la contingencia pequeña del ámbito político nacional, ustedes entienden, yo estoy llamado a otras cosas, pero hay situaciones que me hacen imposible sustraerme a un comentario. Aunque sea corto, no puedo evitarlo, es superior a mí.

Morgado S.A. Es demasiado, siempre supimos que este sujeto era de cuidado, que hizo una fortuna (aunque, seguro, compartió) desenterrando huesos, obteniendo indemnizaciones, rentas vitalicias, seguros médicos, becas escolares y, en general toda clase de prebendas y privilegios que si la mayoría de los chilenos conociera, harían una revolución. En serio. Como buena ave carroñera (es un poco fuerte eso, mejor lo cambio). Como buena ave rapaz (un poco más suave) se abalanzó sobre los pichones indefensos de los edificios dañados por el sismo en Concepción. A protegerlos, por cierto. El obtendría indemnizaciones, y otras cosas que el sabe, cual un moderno Amadís de Gaula, aunque, cobrando una módica suma, sólo para gastos, del 50% de lo obtenido. Chile necesita más hombres como el, otro gallo nos cantaría. Pero, la inocencia infinita de los pichones encontró que era mucho, y se buscaron un paladín más económico, y lo encontraron. Les cobrará “solamente” el 25%, la mitad, que fantástico. Ya verán estos pichones que “lo barato cuesta caro”. Allá ellos, no es asunto mío.

De política, mejor ni hablar, conforme a lo profetizado por este agudo observador social, ahí están, meta y ponga los señores de la Udi y sus hermanos RN. Que este Gobernador es mío, que tu te quedaste con el Intendente, que así no vale, con vista, sin regüe, caluga y menta, etc. No podía ser de otra manera, son políticos y más encima chilenos. Sonamos, hasta aquí nomás llegaron los sueños de un “gobierno diferente”. Confiemos en que la Divina Providencia los ilumine (sin ironía).

Por otro lado Don Sebastián anda buscando por ahí el “I”, resulta que le “ordenó” a la Dirección del Trabajo que interpretara una norma legal sobre los despidos por fuerza mayor. La finalidad, muy noble, me gusta, pero hay maneras y maneras. Una pesadez más. Dijo que se “preocuparía personalmente de esto”. Uno ¿se puede preocupar de algo si no es personalmente? (Pete Grillo dice: “estas muy agrio hoy, Pete).

Ya, sé muy bien que no estoy muy simpático hoy, pero ¿que quieren, si aquí sigue temblando?

A propósito de lo mismo. Les voy a comentar algo, un pensamiento que tuve, y que, por lo tonto, me había propuesto no comentárselo a nadie nunca jamás never. Decisiones firmes.

Resulta que se encontraba este servidor en la paz de su dacha campestre, plácidamente concentrado en algo completamente inútil, de acuerdo a sus inveterados hábitos, cuando, súbitamente, sí, adivinaron, volvió a temblar.

No se si por temperamento, o por otra razón más complicada, no pude dejar de pensar que este temblequeo permanente era una tortura sádica contra los mortales. Y llegué a pensar, ¡o desvarío!, en que sería mejor que viniera, de una vez por todas, un terremoto grande, sin importar las consecuencias, con la sola condición de que después no temblara más, por lo menos por un rato largo

¿Habráse visto estupidez igual?

Columna Nº 34 de Pete el Negro

Mi muy estimado Señor Presidente:
Me dirijo a US tomándome la libertad de ciudadano, amparado en las normas que rigen el derecho de petición, que, me imagino, incluirán el derecho de opinión.

En primer lugar quiero decirle que tengo perfectamente claro que yo no soy nadie para venir a dirigirme a US, ni para aconsejarlo, ni mucho menos para enmendarle la plana. Pero, es el caso Su Excelencia, que a los viejos nos viene una idea de inmunidad y creemos tener derecho a opinar y meternos en la más variada clase de asuntos, nos pregunten o no, preferentemente en este último caso. Aún cuando no tuve el honor de conocer personalmente a su señor padre, estoy seguro que su trato con el le habrá dejado experiencia sobre este asunto.

En segundo lugar, Señor Presidente, permítame decirle que siento una gran admiración por su persona, su capacidad de trabajo, su inteligencia, su altísima preparación académica y profesional y, muy especialmente, por su espíritu de servicio público.

Aclarado el asunto de que no me mueve ningún mal animo, en ningún sentido, permítame hacerle algunas reflexiones sobre su gobierno en estos primero días.

Uno: A estas alturas no puede ser que estén sin nombrarse los principales cargos públicos de segundo nivel en la administración central ni regional, especialmente en las zonas afectadas por la catástrofe. Créame que hay muchos profesionales preparados, que no conocen Harvard ni Chicago, partidarios suyos, que podrían serle de gran utilidad. Y esos son los cargos que mueven el barco.
El equipo de gobierno nombrado por US, a pesar de ser brillante, no puede trabajar solo.

Dos: US ha sido muy enfático en declarar que deberá redefinir su programa de gobierno y establecer una economía de guerra, para hacer frente a la inmensa tarea que demanda la reconstrucción. Sin embargo, a renglón seguido declara US que se recortará el 5% de los fondos de los ministerios. Créame que ese recorte ningún ministerio lo va notar. US es inteligente, muy inteligente, hágase un favor, enciérrese un día completo con el Presupuesto, en mangas de camisa, y logrará, le garantizo, entre el 20 ó 25%, a lo menos. Que no le cuenten cuentos. Y atrévase también, sin complejos, a mirar, con ese ojo que US tiene, el famoso Gasto Social. Le garantizo muchos millones adicionales.

Tres: Ahora o nunca, cree una institución, no la Onemí, cuya única finalidad sea la de planificar, preparar acciones, asegurar comunicaciones, guardar reservas de bienes, crear planes de contingencia, sistemas de control y, en fin, todo lo necesario para hacer frente a una nueva y predecible catástrofe. Ponga en esto a los mejores, nacionales e importados, déles recursos, será la mejor inversión que puede hacer. A lo mejor no es tiempo aún pero sería esa una tarea ideal para las FFAA en tiempos de paz, que es casi todo el tiempo.

Cuatro: Esta es la mejor ocasión para profundizar la descentralización en Chile. Fortalezca la regionalización, pero de verdad.
Las características geográficas de nuestro país no son compatibles con el grado de centralización que tenemos. No podemos seguir haciendo transantiagos.
Dios guarde a US.

Columna Nº 33 de Pete el Negro

Mis muy amadísimos feligreses, pónganse cómodos y presten atención, porque voy a predicar.

La tolerancia, hijos míos, es una de las más preciadas virtudes que adornan el espíritu de los hombres y, sin embargo, es talvez una de las menos practicadas. De hecho, con el pasar de los años, que en mi caso no son pocos, he llegado a la conclusión de que el Tolerante, tolerante, no existe.

Así, queridos míos, podemos encontrar en la viña del Señor la más variada clase de personas, desde la muy tolerante hasta la más furibunda intolerante. Entre medio encontramos a la mayoría de la gente, incluido ustedes y yo mismo. Como es natural, cuando se trata de asuntos de virtudes, cada uno tratará de adjudicarse el mayor grado posible. Contrariamente a lo que ocurre con los defectos. Nada más natural.

Ahora bien, mis amados hermanos, (en las prédicas uno se pude dirigir indistintamente a hijos, hermanos o feligreses, y nadie lo nota) resulta que la tolerancia, en la acepción que normalmente se usa en forma coloquial, significa, en breve, que uno debe respetar las ideas, creencias, opiniones, modos de vida, etc. de las otras personas. El concepto es fácil de entender, aunque no de practicar. En general las personas actuamos, en esta materia, de manera extraña (en realidad en otras también), por una parte exigimos muy enérgicamente respeto y aceptación por nuestras ideas, opiniones y creencias, pedimos tolerancia hacia nosotros. De allá para acá. Pero de aquí para allá la cosa cambia.

Desde luego no me refiero usted mi queridísimo feligrés, sino a todos los demás habitantes de la tierra, excepto usted. Resulta, como habrán apreciado en innumerables ocasiones, que las personas que más predican y exigen tolerancia suelen, a su vez, ser las más intolerantes. No le doy ejemplos, pero hay miles. De esa forma no es difícil oír “es usted un cretino intolerante” de labios del Cid de la tolerancia. Entonces se pide respeto a las opiniones e ideas y conductas de unos pero no se acepta la opinión o idea contraria o la crítica a ciertas actitudes. Y ¿Por qué no se debe tolerar la intolerancia, cuando no es violenta? Tarea para la casa.

Entonces cuidado, cuidado mis amigos abiertos de mente, elevados de espíritu, de intelecto refinado, que predican y exigen tolerancia, pero con métodos y formas totalitarias. No se puede hacer apología de la tolerancia a palos. Más vale un intolerante inofensivo que un tolerante fanático.

Eso se manifiesta también, muy claramente, en la actitud belicosa de toda clase de minorías, como llaman ahora a los diferentes grupos de cualquier cosa rara.
(Ahí mostré la hilacha, pero no tengo por qué ocultarla).

Prefiero, en consecuencia, la otra acepción de la palabra tolerancia y que es un poco contradictoria con a la primera, y que se refiere al “Margen o diferencia que se consiente en la calidad o cantidad de las cosas..” RAE. Este margen o tolerancia generalmente es chico. A los más tolerantes les gusta un margen grande. A los más simples, como yo, nos gusta un margen más estrecho.
Tolérenme.

Columna Nº 32 de Pete el Negro

Sigue temblando. A veces muy suave, a veces regular, a veces fuerte. Pero sigue temblando.

El problema principal de que siga temblando, mientras no exageremos, más que los eventuales daños materiales, es que nos mantiene en un estado semi crepuscular permanente. El miedo comienza a disminuir, con los grados Richter, pero se mantiene ahí, en silencio, sin estridencia, y empezamos a comportarnos de manera casi normal. Cuando empieza a temblar ya no salemos corriendo, nos quedamos quietos, observando. Si aumenta, arrancar, si para seguimos en nuestros quehaceres.

Respecto de este tema permítanme una reflexión más intima. En el estado en que nos encontramos, cualquier temblor, o algo que se parezca a un temblor nos afecta. Un camión, una micro o cualquier vehículo pesado nos altera. Ahora, si usted es de esas raras personas que vive con un perro regalón que pasa mucho rato a su lado, el problema se agrava. Si usted no tiene perro no me va a entender, pero le explico. Resulta que estos animalitos suelen ser hospederos de otros animalitos más chicos que, al morder al primero le provocan una fuerte picazón. Naturalmente esto provoca el consiguiente rascado del perro, con una intensidad y ritmo tal que, si están apoyados en una silla, una mesa, un sillón, o una cama, o usted mismo, producen el prodigioso efecto de imitar un temblor a la perfección. Bueno, sabemos que no lo hacen con ese propósito pero el resultado es el que les relato, créanme.

Bueno, aclarado el punto, espero, les cuento que este observador social ha tenido a bien compartir su vida monacal no con un perro sino con cuatro. Sólo uno es más bien pequeño. Usted se imaginará lo que le pasa al ya damnificado espíritu de este observador.

Quiero atribuir entonces a esta situación, a la que voluntariamente me he expuesto, mi actual estado de ánimo. No es precisamente un estado de pesimismo, tal vez gracias a la fe, ni tampoco de fatalismo crónico ni menos de desesperanza, pero de que no me gusta, se los aseguro. Podría ser, aventuro un diagnóstico, un estado de ánimo abrumado. Abrumado, creo que es la palabra, por el estado en que quedó nuestro lindo país después de su última gracia sísmica.

Cada día que pasa, la catástrofe es mayor. Ya perdimos la cuenta de las casas destruidas. La población no afectada por el terremoto no ha tomado conciencia de la profundidad de la herida que sufre nuestra tierra.

Esperemos que con el correr de los días el gobierno logre aquilatar en su verdadera magnitud el daño sufrido y, lo más importante, pueda determinar el monto de los recursos necesarios.

Hechas la cuentas finales, me temo que se apreciará que no basta con algunas modificaciones al presupuesto nacional, que no basta con reasignaciones por aquí y recortes por allá. Será necesario reformular por completo el presupuesto poniendo como objetivo central la reconstrucción y normalización de todas las actividades del país. Esa forma será más barata que una tarea de largo plazo. La conciencia ciudadana estará dispuesta ahora a cualquier sacrificio. Mañana será tarde. Con la normalidad aparente se desvanecerá la voluntad y, peor aún, el espíritu solidario.

Columna Nº 31 de Pete el Negro

Después de un breve período de recuperación post sísmico-traumática, combinada con síndrome mini depresivo por regreso del hogar, heme aquí lleno de energía y optimismo, gallardo, robusto y dicharachero. Espero.

Producto de las mismas circunstancias, con la mente en el estado que sucede a un “control-alt-del”, en que se reinician todos los programas, esta columna tendrá un carácter más bien misceláneo, no por falta de temas sino más bien por lo contrario.

Vamos viendo. Ahora resulta que es un atentado imperdonable a la institucionalidad democrática del país, una bofetada al nuevo orden, la eventual incorporación del ex Comandante en Jefe del Ejército al Gobierno, como Subsecretario de Defensa. ¿Pero como es posible, habiendo tanto periodista, politólogo, abogado, sicólogo, disponible? Cualquiera de esas personas habría sido más idónea para el cargo. Como se les ocurre poner en esa Cartera a un general, con treinta años de experiencia. Habráse visto. Otra cosa muy distinta es llevar de candidato a diputado a un Ex Director de Carabineros, ahí si que no hay problemas. Que pena, estamos donde mismo.

Otra. Parece que esta columna se está leyendo en Palacio. S.E. tuvo a bien copiarme el paralelo entre Lavín y la Señora a propósito del plazo, bastante corto, para normalizar las clases. Está bien, no le voy a cobrar por eso, pero le voy a pedir que si está leyendo la columna ponga atención a otras cositas que le mando decir de vez en cuando.

Para muestra, un botón, debidamente profetizado por este observador social. Ya se están empezando a notar, y no para bien, las demoras inexcusables en la nominación de autoridades de segundo y tercer nivel, que son, precisamente los que hacen andar el bote.

Los que están en esos cargos son los de antes y no tienen ninguna iniciativa, y con razón, si se van mañana o pasado. Los Intendentes están empezando a nombrar Seremis, por la prensa, y resulta que después no son más que “propuestas al Gobierno central.” Entonces resulta que anda un Seremi con el Intendente visitando terremoteados, y el otro está en su oficina porque así se lo pidieron de Santiago.

La gente siempre se fija. Aunque no digan nada, se fijan. Los más perplejos con todo esto, y cómo no, son los militares destacados en las zonas de catástrofe. Pero guardan religioso silencio.

Otra. Peor. Algunos señores Alcaldes de la zona afectada, como medio país, están echando a volar sus sueños de “Constructores de Roma” y se les desató un ímpetu demoledor implacable contra toda propiedad machucada en zonas céntricas. “La ciudad necesita un nuevo diseño” dicen. Es imperioso parar esta brutalidad. Los señores constructores, ingenieros y arquitectos tienen que intervenir, pero luego, antes de que demuelan todo.

Cogollo. El poder de los Alcaldes es desmesurado. No le rinden cuenta a nadie. No dependen de nadie. No obedecen a nadie. Son un engendro del demonio. Urge una ley que los meta en cintura. Antes de que sea tarde. Si ya no lo es.

Nos vemos.

Columna Nº 30 de Pete el Negro

Cuarenta y tres días.
Ese es el plazo que le queda a don Joaquín Lavín, Ministro de Educación, para que estén funcionando normalmente las escuelas damnificadas por el terremoto. No se incluye en este plazo a las escuelas que no sufrieron daños porque esas son muchas más. Y se necesita bastante más de cuarenta y tres días, o semanas, o meses, para que esas funcionen normalmente.

Ojalá se trate de un plazo realista, un riesgo calculado, porque no estaría bien iniciar el gobierno dando prórrogas. Aunque, pensándolo bien, podría ser una buena estrategia presidencial para el ministro. Ya fue probada con éxito por la Señora cuando no pudo terminar en tres meses con las colas de los hospitales, plazo perentorio que le dio Ricardo I. Total, después lo echamos arriba de un tanque y listo.

Hoy vimos al Ministro con su cara de aplicado y su infaltable cuaderno universitario junto al Presidente y al “niño símbolo” de la reconstrucción, conocido como el Zafrada. Estaban inspeccionando la escuela del niño, que se decretó fuera la primera en entrar en servicio. El Presidente le regaló una pelota autografiada. Al niño, no al ministro. Y el primero, no contento con eso, le pidió el lápiz al segundo. Esperemos que haya andado con otro, de lo contrario los plazos peligran.

Este episodio me hizo pensar en una idea que se la voy a mandar a los alcaldes, para que se aviven. Deberán entrenar a un niño por escuela con las habilidades del Zafrada y asegurarse así pronta ayuda en el próximo cataclismo, que todos sabemos, menos la Onemi, que vendrá.
Las explicaciones del Señor Presidente en esa misma gira respecto de las platas necesarias para la reconstrucción me llevaron por otros derroteros del pensamiento, sin presumir.

Habló de 30 mil millones de dólares, cifra difícil de imaginar. También dijo que se financiarían reduciendo gastos, ocupando ahorros y pidiendo préstamos.

Y en esa cavilación no pude menos que observar que la monstruosa suma que cuesta reconstruir todos los daños, de todos los sectores, educación, salud, vivienda, carreteras, puertos etc., de todo el país, es justamente la misma suma que tenemos en la libreta de ahorros. Es para quedarse pasmado. Resulta que tenemos guardados, debajo del colchón ¡todos los recursos necesarios para la reconstrucción! Es verdad, créanme. Aunque les cueste, a mi también me cuesta.

Entonces aquí la mente se confunde y se subleva. El primer pensamiento, desde luego, es de regocijo. Gracias a Dios, se dice uno, que nuestras autoridades fueron previsoras y juntaron peso a peso esa descomunal suma de dinero, para las “vacas flacas”. Dudo, sin embargo, muy seriamente que el Faraón haya logrado juntar esa suma a instancias de José. En serio, no creo que haya sido tanta plata.

Viene entonces la inevitable segunda mirada al asunto. Está bien ahorrar, pero ¿tanto? No habría sido preferible usar parte de esa plata en financiar mejoras indispensables e impostergables de nuestro país. ¿En qué estaban pensando? ¿En la gloria o la fama por la gracia? Personalmente lo encuentro un crimen de lesa humanidad, muestra palpable de un total desapego y desconocimiento de la realidad nacional.

Columna Nº 29 de Pete el Negro

Chilenas y chilenos:
Basta ya de palabrería inútil.
Basta ya de la vocinglería demagógica que adormece los espíritus y apaga las pasiones de chilenos anhelantes de soluciones concretas.

Avancemos de una vez por todas por la senda del progreso, que nunca debimos abandonar. Retomemos el camino que nos señalaran nuestros próceres, muchas veces a costa de sus propias vidas.

Esta es la hora suprema, en que un pueblo altivo, sacando fuerzas de un pasado glorioso, jalonado de hechos heroicos cuyo recuerdo inflama nuestros pechos, se levante como un león rugiente y reinicie la marcha triunfal que el destino le depara.

Los hijos de esta Patria no pueden seguir esperando, es la hora de reemplazar la palabrería de una clase inútil por el quehacer fecundo de una nueva generación de chilenos, dispuestos a darlo todo por ella.

Nuestros jóvenes, sumidos en la desilusión y la desesperanza, claman por un cambio. Saben que sólo en la acción y no en la verborrea patriotera esta su futuro. Esperan el momento en que la acción reemplace a las palabras y se inicie la marcha que les abra nuevos horizontes, en que nuestra fértil tierra haga florecer las mejores virtudes, la cultura, el saber, y el progreso.

Nuestra clase trabajadora, cansada ya de tantos abusos e injusticias espera el momento de volcar todas sus fuerzas en el logro de los grandes ideales de una patria justa y solidaria.

Por eso, chilenos, dejemos atrás, olvidada en el ostracismo de la ignominia, a la demagogia paralizante y retomemos, con fuerza arrolladora, el camino de la construcción de nuestro futuro. Si, chilenos, no más palabras, a trabajar ahora por el Chile del mañana.

Se lo debemos a nuestros hijos y a nuestros nietos. Tiene derecho a una vida mejor. Tienen derechos que se los estamos negando hoy al no actuar decididamente en lugar de desvanecernos en las palabras.

La grandeza de los hombres y de los pueblos se mide por su capacidad de construir un futuro para las generaciones venideras.

El aplazamiento, o la postergación indolente, de esta magna tarea sólo traerá más males, más amarguras y sinsabores a un pueblo que, por historia y por derecho, merece un futuro mejor.

Por eso, Chilenas y Chilenos, los invito, con toda la fuerza que me da la razón, a iniciar esta tarea impostergable de poner en marcha a nuestro pueblo, aquí y ahora, a la consecución de las grandes metas que la Patria espera.

Toda traba, toda trampa puesta en nuestro camino, debemos apartarla con vigor, si no con furia, cuando encierre a la traición.

Vamos chilenos, adelante, que no haya lugar al descanso ni a la molicie. Nada, ni el frío, ni el calor, ni el hambre, ni la lluvia, podrá detenernos si avanzamos cubiertos por la gloria de nuestro pasado y animados por el espíritu de nuestros próceres. He dicho.
¡Viva Chile!

Columna Nº 28 de Pete el Negro

Replicas, réplicas y más réplicas. ¿Hasta cuando? Fácil, hasta la próxima.

Con toda esta nueva moda de los temblores y sus respectivas réplicas han aparecido en la tertulia algunos términos técnicos, de uso reservado a ingenieros y similares, pero que se han hecho cotidianos. Uno, fatiga de material. Creo que ya la mayoría nos hemos familiarizado con el concepto, que en síntesis viene significando algo así como “temblor tras temblor y réplica, las estructuras van aflojando”.

Así, la construcción más sólida, diseñada para soportar sismos de, digamos, nueve grados, Richter por supuesto, todos entendemos eso, después del primero, si bien aguanta, queda “delicada”. La misma estructura sometida sucesivamente a movimientos sísmicos más o menos serios, empieza a aflojar, hasta el punto que un temblorcito modesto la manda al suelo. Esa sería mi clase magistral sobre la fatiga de material.

¿Y los cristianos? ¿Qué pasa con los cristianos? Me temo que he encontrado la respuesta a esa pregunta (válida también para musulmanes, judíos y otros mamíferos) de la manera más dolora posible. En carne propia.

Y me pregunto si esta dolorosa experiencia personal de estar sufriendo fatiga de material es recuperable o definitiva. Si se pasa con el aquietamiento del planeta o se hace crónica.

Espero que sea pasajera, o que deje de temblar, cualquiera de las dos me sirve. Estoy muy cerca de llegar al punto de ¡ya no aguanto más! No tengo idea que va a ocurrir en ese caso, pero estoy seguro de que no va a ser agradable. Por lo tanto, he dispuesto que deje de temblar, si no de inmediato, en las próximas 48 horas y hasta que el “material” se haya recuperado, ojalá unos 4.500 años más.

En subsidio, como dicen los abogados, que deje de temblar luego y por un rato largo.

Ahora, invito a mis estimados feligreses a meditar cuál será el grado de fatiga de los terremoteados de verdad, si este servidor, que sólo pasó un susto, está fatigado. Por supuesto que tiene que estar bastante peor que yo, pero, claro, eso no me soluciona ningún problema.

Y en estas meditaciones nos pilla el cambio de mando. Para coronar todo, el cambio también se terremotea. Es como mucho.

Salvo el temblorcito, el cambio estuvo bastante bien. Todos ganaron, todos ganamos.

Los unos (no hunos), se fueron bastante dignamente con prestancia y sobriedad. La Señora, hasta el último día se prodigó en simpatía y ternura, al grado de hacernos olvidar cuatro años perdidos, provocando, en todos los corazones bien puestos, sentimientos de simpatía y cariño (Si a usted no le pasó eso vaya al cardiólogo). (1).

Por su parte, los otros asumieron su mandato también en forma bastante seria y recatada. Se pusieron en acción de inmediato, lo que siempre se agradece en estas circunstancias.
El Presidente, mostró agilidad, sentimientos, y principalmente, estatura. Bien por todos.

( 1 ) Ver Cambio de Colegio, VP, diariodesunami.wordpress.com

Columna Nº 27 de Pete el Negro

Un gran salto atrás con proyección hacia adelante. Esa podría ser la definición de un ejercicio gimnástico, bastante difícil por lo demás. Pero a mi me gusta como lema de nuestra tarea como país y que debiera asumir como propio el gobierno que se inicia mañana.

Un gran salto atrás con proyección hacia adelante significa que es necesario un esfuerzo de imaginación y pensar que muchas prácticas del pasado podría ser muy útiles hoy día, pero bajo una concepción moderna y con visión de futuro.

Es una idea posiblemente contaminada con una cierta nostalgia por políticas de tiempos pasados, que fueron mejores, pero que necesitaban modernizarse. Es una especie de paradójica restauración modernizadora, o, peor todavía, revolución conservadora.

Hay muchas ideas que se han ido estableciendo como ciertas, buenas e inmutables y que las hemos aceptado así. Es necesario que repensemos Chile, pero no para inventarlo de nuevo sino para buscar en nuestro pasado, no tan lejano, aquellas cosas que funcionaban bien, pero que, vistas hoy requerían mejoras. Pero en lugar de mejoras, sucesivos gobiernos fueron cambiando totalmente, obteniendo resultados peores.

A modo de ejemplo, pero de gran importancia, pensemos en la educación. Los mayorcitos recordamos las antiguas Escuelas Públicas, con mayúscula, verdaderas “fundiciones” humanas donde se moldeaba al pequeño ciudadano para su vida adulta como gran ciudadano. La educación en esas escuelas era de excelencia, entregaba la preparación necesaria y suficiente, en el sexto año, o para entrar a la vida laboral, o para seguir estudios superiores. En este último caso, se continuaba mayoritariamente en el Liceo. Gran institución el Liceo, que, igual que las escuelas, entregaba educación de excelencia. Generaciones de profesionales salieron de sus aulas contribuyendo grandemente al desarrollo del país.

Los Hospitales, y postas, durante años fueron la manera que el estado entregó salud de calidad y, muy importante, con gran dignidad, a los chilenos.

Y así, hay muchos ejemplos más.

Es cierto que había problemas, que el sistema no era perfecto, que requería mejoras.

Pero nos perdimos, empezamos a cambiarlo todo, a reemplazarlo por soluciones que no funcionan. Y se gastan esfuerzos y recursos en arreglar lo que no funciona.

Así, nos embarcamos en la Munipalización de la Educación, uno de los más grandes errores históricos que se haya cometido. No perdamos el tiempo arreglando ese engendro, volvamos atrás, mejorando, con visión de futuro. Inventamos las Isapres, verdadera perversión en salud. Ya sabemos que ese sistema anda mal, pero vamos con reformitas por aquí y otro poco por allá. No sirven, asumámoslo de una vez.

En lugar de andar inventando cosas nuevas, que, por lo menos hasta aquí, no han funcionado, pensemos en lo que funcionaba bien, aunque requería mejoras. Porque no nos atrevemos a decir de una vez, educación y salud, buena y gratis para todos. ¿Por qué no? Un salto atrás mirando hacia adelante.

Columna Nº 26 de Pete el Negro

Adivine usted donde se construirán, o reconstruirán, las casas, comercios, hoteles y parroquias que fueron barridas por el maremoto reciente. Piense, le doy un minuto para pensarlo.

Ya, ¿lo pensó? ¡Exactamente!. Acertó, gana premio. Y por supuesto que tiene derecho a un premio, pensó, meditó y llegó a la misma conclusión que yo. Las van a construir donde mismo estaban. Pero las van ha reforzar un poquito, eso si. Si hasta unas defensas van a construir. Y después nos lamentamos. Si no tenemos remedio. ¿Acaso no lo hemos visto, durante años, en los ríos de Chile?

A veces me da un poco de lata hablar sobre estas cosas. Uno se empieza a ganar fama de amargo, de pesimista, de criticón empedernido.

Toda esta situación me trae a la memoria un rarísimo caso de conducta “sicótica” en nuestra sociedad y que me ha llamado tanto la atención desde años. Me refiero a esa característica criolla (a lo mejor no es tan criolla) de estar todos de acuerdo en una cosa y hacer otra. Lo he visto mil veces en toda clase a actividades, públicas, privadas, familiares, comerciales, personales, en fin, en casi todos los ámbitos de la vida.

Estamos todos de acuerdo en una cosa, y hacemos otra. ¿De donde surge una conducta tan rara? Esperemos que no se trate de un caso patológico de masoquismo colectivo.

Aunque, pensándolo bien, esta rara actitud tiene raíces individuales y que se manifiestan también en forma colectiva.

A todos nos ha pasado alguna vez que tenemos claro lo que tenemos que hacer respecto de algún asunto, incluso, a veces, lo tenemos decidido, y hacemos otra cosa, generalmente inconveniente y de resultados catastróficos. Y nos vuelve a pasar una y otra vez. Ahora, si me dicen a nadie le pasa eso alguna vez, entonces el problema es mío solamente y me empiezo a preocupar. Ustedes saben mal de muchos…

A veces pienso que en las escuelas nos enseñan puras leseras inútiles. No porque el conocimiento que entregan sea inútil sino porque no aporta mucho para vivir mejor.

En las escuelas deberían enseñar filosofía, a pensar, a razonar, a relacionarse con otros sanamente, a tolerar los fracasos, a buscar soluciones, a querer al prójimo, a ser optimistas-realistas, en fin, deberían entregar los elementos básicos para una vida sana.

A lo mejor al Electísimo, tan asertivo el, tiene pensado algo al respecto y cambia los planes y programas educativos, orientándolos para enseñar a vivir.

No puede ser que la gente tenga que aprender unas cuantas cosas, sencillas por lo demás, a golpes. A porrazo limpio. No está bien.

En materia muy personal, y ruego reserva sobre el asunto, les confieso que hay varios aspectos en que me costado bastante aprender “como es la cosa”. En cambio, les puedo recitar de memoria, hasta el día de hoy, la clasificación de los hongos y varios teoremas geométricos de dudosa utilidad práctica.
Hasta mañana. A lo mejor.

Columna Nº 25 de Pete el Negro

Noticia: “Gobierno no tiene problemas para que Seremis y Gobernadores sigan en sus cargos”. Se oye bien, como de buen tono, muy educado y considerado con el momento actual, pero, desmenucemos un poco.

Por el principio, ¿el gobierno entrante no tiene todavía los nombres para los cargos? No me van a decir que la elección, ganar la elección, los pilló desprevenidos. Y, si así fuera, del 17 de enero al 11 de marzo ha pasado un rato. ¿Qué había en los famosos pedndrives entonces, para qué los cronómetros? Ahora, si están buscando profesionales de la Pontificia con masteres y doctorados en Harvard o Chicago, rubios y no mayores de 30, dispuestos a dejar sus remunerativas pegas, lo entiendo. Les va a costar un poco. Más bien harto. Los ministerios son como 20 y la regiones van como en 18, multiplique usted y verá cuantos son los Seremis. 360, para que no se canse. Y ese número de efebos que cumpla los requisitos no creo que haya disponible.

Segundo, ¿El gobierno saliente es dueño de los fulanos que ejercen esos cargos en la actualidad? ¿Cómo que no tiene problemas en que se queden? Si ese ¡no es problema de los que se van! es problema de exclusivo dominio de cada uno de ellos, de los que se quieran quedar. Si se los piden por supuesto.

Mañana van a decir que el Gobierno no tiene problemas en que los que llegan ocupen las camionetas y las oficinas. ¿Qué les pasa? Si tienen que irse para su casa, lisa y llanamente, con las manos en los bolsillos. Ahora, si los partidos de la concertación empiezan a poner problemas, eso es otra cosa. Ellos si pueden amenazar con excomunión al que se quede. Pero no la Señora y sus ministros, caramba.

Tercero: Si hay tanto problema, si todavía no pueden armar el nuevo gobierno porque se le vino encima de repente, bueno, pidan una prórroga, derechamente. Digamos, unos tres meses, o más si necesitan. No creo que los que se van se opongan.

Además tendría la ventaja de que se sacarían de encima los problemas inmediatos del terremoto y podrían llegar después con el Gran Plan de Reconstrucción. Deberían meditarlo, no es mala idea. Creo yo. Se evitarían los primeros paros estudiantiles, la inundaciones, los problemas de los edificios truchos se habrán solucionado, se diluirán las responsabilidades de malas decisiones, etc.

Mis eventuales lectores no tienen porque, ni como, saberlo, pero entre el último punto aparte y ahora pasó un buen rato. Para mal de males en ese rato escuche al pasar a la señora vocero entrante explicando las razones de la demora en el nombramiento de los cargos. Justo de los que estamos hablando. ¿Me habrá leído la mente? “Cuando uno quiere a los mejores para los cargos, cuesta más encontrarlos, además el terremoto también afectó el proceso”. Con la parte final me asusté, ¿qué tiene que ver el terremoto con este asunto? Porque no creo que justo los elegidos eran también bomberos o voluntarios de la cruz roja. Entonces, esta señora está dando excusas falsas, está, faltando a la verdad. Y si así viene la mano, estamos mal.

Pero no seamos pesimistas, confiemos en que todo esto es por falta de experiencia. Ojalá.

Columna Nº 24 de Pete el Negro

Y Sísifo retoma la marcha. Penosa e incansable marcha a la cima que se reinicia una y otra vez, para volver al principio. Pero nuestro Sísifo Chile tiene ventaja sobre el otro. La piedra se nos cae pero parece que cada vez no llega tan abajo. A veces se le pasa la mano pero igual, de caída en caída parece que cada vez está más cerca de la meta. ¿Una ilusión o un espejismo? No lo creo. Y por último si fuera una ilusión, bienvenida sea. Es la forma que hemos encontrado para no “tirar la esponja”.

Sería duro aceptar que siempre volvemos a lo mismo, que todo lo avanzado se ha perdido y, más encima saber que así será eternamente. No hay persona ni pueblo que pueda vivir así.

Vamos viendo, 30 mil millones no es poca cosa. Por lo menos, es el doble de la meta. Y ¿de donde salió la plata? Naturalmente que de miles y miles que fueron a depositar unas monedas, pero la plata gorda, la que suma, salió de pocas manos. Y eso es nuevo. Claro e inequívoco síntoma de que algo está cambiando. Y para bien.

Sabemos que la distribución de la riqueza en nuestro querido Chile, es muy mala, pero por alguna razón, que dejo a los estudiosos, parece que la distribución de la generosidad está mejorando. La plata gorda la pusieron los guatones y ese es un fenómeno que debe destacarse. No nos quedemos en el saqueo despreciable, miremos también los nuevos síntomas del enfermo. ¿Se imaginan lo que pasaría si esto estuviera “marcando una tendencia”? ¿Se imaginan hasta donde seríamos capaces de llegar?

Señor Terremoto, si tú has traído estos cambios, ¡bendito seas!
Más gracias del cataclismo, parece que los que se van y los que se llegan se abuenaron. Los primeros prometen la más amplia colaboración al nuevo gobierno y los segundos aplacan sus críticas. Y que decir del abrazo de la Señora con el Electísimo. Con algo de sorna, natural en quienes hablamos y escribimos de corrido, podríamos decir que el abrazo es “mediático”, para la tele, pero para el resto, para la galería es un símbolo, un hermoso gesto.

Y que tanto, si como país, nos hemos alimentado toda la vida de símbolos. Bienvenido sea este si trae unidad y concordia. Aunque sea sólo a la galería. Son más, muchísimos más, son los chilenos.

Vendrán bien esos nuevos aires para la inmensa tarea que tenemos, tienen, por delante los galeros. Habrá que remar duro, y contra la corriente, para volver a levantar todo lo caído.

Esperemos, sin embargo, que estos buenos aires de armonía no sirvan para tapar algunas suciedades que salieron, pestilentes, a la luz.

Debemos resucitar al “mocho del hacha”.

Ojalá se use, sin misericordia contra los criminales, traficantes de sueños e ilusiones de tantas familias burladas con su “casa propia”

No podemos permitir que queden impunes los canallas que, por unos pocos pesos, pusieron en riesgo la vida de tantos, en casas y edificios construidos como verdaderos ataúdes. No esperemos que el cielo los castigue. Con el mocho del hacha, ¡ahora!

Columna Nº 23 de Pete el Negro

En una actitud que no es común en Pete, ni mucho menos en su padre. Debo confesar a mis feligreses que lamento muy sinceramente haber reiniciado esta columna después de mi ausencia sísmica.

Me explico, por favor dirán ustedes, resulta que recién ahora he tomado conocimiento que la ausencia de Pete en el éter dio lugar al nacimiento de varias reflexiones de autor cuyo nombre me reservo. Tales escritos son de una tremenda calidad en todos los sentidos que pueden serlo. Contenido, valores, cultura, estilo, gramática, amenidad, actualidad, vigencia permanente, en fin todo lo que uno podría soñar de un ensayo o comentario escrito. Y es el lamentable caso de que, con la vuelta de Pete, ya no tendremos oportunidad de regocijarnos con esos ensayos. ¿Cómo no va ser inoportuno el regreso de Pete?

Cómo quisiera que esta decisión pudiera ser cambiada, reconsiderada, aún cuando fuera parcialmente. Dios quiera.

Cuando nació Pete no tenía, ni tiene, mayores pretensiones, sólo buscaba un divertimento que permitiera, de vez en cuando, pasar algún contrabando valórico, político o religioso. Sólo reflexiones cotidianas de un observador social. Nada comparable a la pluma que estamos perdiendo por culpa de Pete. ¿Por qué no se terremotió de un viaje? No habríamos perdido tanto.

Pero qué le vamos a hacer. Las cosas son como son y no como nosotros quisiéramos.
Es la vida misma.

A propósito de este lamentable episodio no he podido dejar de reflexionar en un hermoso texto que dice así: Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa. Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo. (Mateo 5:14,16). Y me reflexión sobre este texto, más allá de la evidente connotación religiosa, me hace pensar que es aplicable a todas las cosas humanas.

La humanidad como fruto del designio de Dios es una y divina. Por eso debe existir el amor universal. Por eso los hombres buscan el bien, entregando sus mejores talentos, opción tan necesaria hoy. Por eso quienes han sido bendecidos con un talento deben ser solidarios y, en un acto de amor, entregarlo al mundo, a los otros hombres. Es obligación de hombres buenos vencer la modestia extrema, deben compartir sus artes y por ese medio hacer un mundo mejor. No se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón.

Desde luego que hay otros temas de la actualidad, pero, deliberadamente se omitirán por hoy.

Se omitirán porque debe quedar registrado que la columna de hoy tiene el único objetivo de llamar a que quienes tengan algo que decir, más aún si lo hacen bien, que lo digan.

“Les digo que si estos se callan, las piedras gritarán” (Mateo 5:14,16)

Columna Nº 22 de Pete el Negro

Cuesta creer que tanta torpeza se pueda juntar en tan pocas personas en tan pocos días.

“Sunami si, sunami no, sunami talvez, mejor dejémoslo en no para no crear pánico.” Y todavía no hay nadie preso. Ni lo habrá.

Usted pensará que es una exageración pero es precisamente ahí donde está la raíz de todos nuestros males. Hagan lo que hagan, a nadie le pasa nada. No hay sanción. Puede usted cometer la atrocidad más grande y no pasa nada. Transantiago: Símbolo de nuestros tiempos. ¿O Loncomilla?

Y la cuenta la pagó el marino. No se necesitaba ser muy despierto para sospechar que así sería. Que la Señora no entendió nada, o que entendió lo que le convenía, ese es otro punto. Los marinos, nunca, jamás la van a descubrir, es una dama. Costos del oficio. De la fulana de Onemi, ni hablar. Afortunadamente tiene fecha de vencimiento.

A los aviadores que parecían dispuestos a dar la cara, los hicieron callar. Obedientes ellos.
Con el Ejército todavía no pasa nada, Están esperando que maten a un saqueador para procesarlos a todos de nuevo. Por asesinos.

Lo esperan con ansias los asesores de la Señora que le rogaron que por ningún motivo entregara las zonas terremoteadas a los militares justo cuando se va. Y por eso ella se demoró. Ella duda de todo, pero no dudó en botar unas cuantas lágrimas de cocodrilo “en vivo y en directo”

El Electísimo, en un arranque de cordura, adelantó el nombramiento de Intendentes en las zonas dañadas. Todos, personas de excelencia, los conozco. Lo que no sé es cuanto van a durar. Sólo por criticar algo diría que la Jaquelin no debió viajar a Santiago. Parece que también se dio cuenta que en la Onemi hay que “entrar a picar”.

Bueno, el lunes empiezan las clases, hasta hoy, y el jueves empieza el gobierno; perdón, cambia el gobierno. Vaya a saber usted que va a pasar con todos los planes y programas de ayudas, y recolecciones de las mismas. Confiemos que será un traspaso tranquilo.

Por otro lado, con los famosos edificios que se están cayendo está ocurriendo lo mismo que con el sunami. Muchas dudas y vacilaciones. Por lo menos los Alcaldes ordenaron el desalojo. De los edificios, los otros se van igual.

Aquí creo que rompimos varios records de Guines. El desparpajo y la sinvergüenzura de algunos ejecutivos de inmobiliarias y constructoras superaron todo lo imaginable. “Se pueden arreglar” “Puede funcionar lo más bien inclinado”. Es demasiado, pero en esto tampoco pasa nada.

Si la tónica es esa. Ricardo Froilán dice a la Jueza que en el MOP no había sobresueldos, que había “otra cosa”. Yo quiero de esa “otra cosa”. Los ex funcionarios dicen que recibían sobresueldos. A lo mejor a ellos no les tocó de la “otra cosa”

Bueno, las réplicas siguen y da un poco de susto. Pero un señor en la TV dijo que eso era bueno que ocurriera. También dijo que no hay ninguna posibilidad de que ocurriera otro sismo de igual o mayor intensidad. Dios lo guarde, él sabe todo lo que va a pasar. Y ¿Por qué no avisó el último?

Columna Nº 21 de Pete el Negro

¡Todos bien¡ Esa frase resume en forma dramática las tantas razones que tenemos para dar gracias a Dios. ¡Todos bien! La frase que angustiados esperamos escuchar de nuestros próximos en días pasados después de que se desataran la iras de la tierra en nuestra patria. Chile, país sísmico, diría nuestro inolvidable J. Edwards Bello, en columna que debiera ser de lectura obligatoria para todos los chilenos.

Pero ya pasó (¿?) y ya estamos, otra vez, en plan de reconstrucción. Siempre en reconstrucción. Nuestro destino nacional. Algún instituto de economía internacional debería hacer un estudio para determinar donde estaríamos si no viviéramos en reconstrucción permanente.

Así como la Virgen del Carmen, patrona de Chile, nos brinda su protección y consuelo parece que el espíritu de Sísifo gobernara nuestro destino como país. Si tenemos hasta un ministerio. Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción. Pero de tanto en tanto olvidamos nuestro destino y creemos que tenemos el futuro “comprado”, nos creemos “jaguares”, los líderes de América del Sur, lo máximo. Hasta que la tierra apaga nuestros rugidos y lo torna en maullidos de lamento de gatito abandonado. Y volvemos a empezar. Con esfuerzo, solidaridad, volvemos a rugir. Hasta la próxima vez.

Dura lección. Jamás debemos depositar la confianza en los hombres. Ídolos con pies de barro. ¿Donde estás 83%? Pero esta columna no estará destinada a las críticas. Las próximas seguro que si. Sólo algunas palabras sueltas. Indecisión, improvisación, cobardía, resentimiento, soberbia, autosuficiencia, ignorancia, indolencia, envidia, egoísmo, mentira, pereza, y todas las parecidas.

Para colmo de males, la catástrofe ocurre en el interregno. No pudo ser peor. Gran parte de las críticas que en futuras columnas haremos, y que se hacen a diario, seguramente, se explican por esta casualidad.

Como siempre, la solidaridad post catástrofe florece por doquier, empezando por los estudiantes, mismos que destruyen paraderos y microbuses en caso de huelga estudiantil. Somos así. La misma señora que junta ayuda no duda en aprovechar el saqueo de una turba para llevarse cualquier cosa. Como si nada.

El nuevo gobierno deberá rediseñar sus planes y acomodarse a la nueva situación. Sería lamentable que no se aprovechara esta desgracia para poner en funcionamiento una nueva institucionalidad que se concentre en la prevención, manejo y administración de catástrofes. No olvidemos que, por ser catástrofes, no son por eso menos frecuentes.

Ojalá piensen que es más que probable que durante su mandato deberán enfrentar nuevos lamentables episodios como este y que, seguramente, no tendrán la suerte de que ocurra en sus últimos días. No podrán decir entonces “ya habrá tiempo para buscar responsables” como hemos escuchado en coro al elenco saliente, en la seguridad de que con su partida quedarán ajenos a toda culpa.

“Pero al fin de los tiempos, cuando el Reino de Dios llegue de manera imprevista, desaparecerán todos los imperios terrenos, y el poder y la gloria de todos los reinos de la tierra serán dados al pueblo del Dios altísimo”

Columna Nº 20 de Pete el Negro

¡Cuba libre! Al fin. Los cubanos deben estar felices. Es de imaginarse los carnavales que desbordan calles, avenidas y parques de La Habana, Cienfuegos y otras ciudades y pueblos de la isla. Hasta aquí no más llegó la dictadura de Fidel y sus secuaces.

Nuestro Electísimo ha desenvainado su flamígera espada justiciera e hizo un “llamado a que las autoridades cubanas inicien, en el menor tiempo posible, un proceso que permita a Cuba transitar pacíficamente a la democracia, restablecer el estado de derecho y garantizar la protección de los derechos humanos y libertades individuales consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos a todos sus ciudadanos”(SIC).

Esperemos que esta misión liberadora de los pueblos oprimidos llegue hasta ahí no más. De perseverar podría acarrea las iras, por celos de liderazgo, de nuestro querido Hugo.

Esperemos también que no le dé por meterse en lío de los argentinos con los british. Hugo está a cargo de eso así es que no debe preocuparse.

Hugo Chávez, como ustedes recordarán le ordenó a la Reina de Inglaterra que no se meta con los argentinos, y es bravo, así es que mejor que el eléctísimo no se meta porque nosotros también tenemos Reina. Carolina I, joven promesa de la TV chilena.

Y ya que estamos en ese tema, resulta imposible evitar un comentario sobre el patético espectáculo de la prensa nacional ante el infortunado accidente odontológico del cantante Rafael. Penoso.
Y hablando de asuntos penosos, pocos se me ocurren que lo sean más que la ceremonia de homenaje, con imposición de medalla, a la Señora por parte del Ejército. No conozco el nombre de la medalla entregada a la Jefa de Estado pero me imagino que debe ser algo así como “Medalla al Mérito de las Jefas Pulentas”. Se entiende que una institución subordinada a la Presidente le rinda homenaje por preocuparse de un órgano que depende ella. ¿Cómo no va ser digno de encomio que un Presidente se preocupe de fortalecer su Ejército, sin tener la más mínima obligación de hacerlo, en lugar de despreocuparse de él? ¡Bravo Panchito Vidal, buena despedida!

Y quien sabe cuántas de estas ceremonias nos falta por presenciar. A lo mejor ella pensó “Bueno, ¿si el General pudo, por qué yo no?
Como reflexión final de de este observador social solo puedo decir que entonces tampoco me gustó. Aunque lo sepa yo no más.

Me pregunto ¿será esto una manifestación más de nuestra proverbial picantería criolla? En los países serios ¿pasarán estas cosas? No lo creo.

Y no representa lo mismo acaso el éxito rotundo del humorista Bombo Fica. Medite un instante el lector si serían tan graciosos sus chistes sin un uso tan exagerado de garabatos, groserías y expresiones verbales y corporales de pésimo gusto.

Pero esa es nuestra cultura nacional después de veinte, no, cuarenta y seis años de imperio de la chabacanería y la ordinariez.
Y no es que nos creamos tan finos, pero esto es demasiado. Bueno me despido porque no me puedo perder a Américo. Lo máximo.

Columna Nº 19 de Pete el Negro

Una de la ventajas que tiene el haber fallado más de una vez a las expectativas de una o más personas consiste en que la exigencia es cada vez menor, hasta que llega a extinguirse. Es cuando ya nadie espera nada de uno. Podría, a primera vista encontrarse un poco triste esa situación, pero, mirándolo bien no es tan, tan malo.

Desde luego no ha sido esa la finalidad de este observador social al fallar a la cotidianeidad de la columna, sin embargo, y en su propia defensa, innecesaria por lo demás, debe recordar a sus lectores que esta posibilidad fue debidamente advertida en su oportunidad.

Aclarado el punto, válgome de de este episodio para hacer un paralelo con nuestra actual situación política.

¿Pero qué tiene que ver esta minucia con el acontecer nacional? Mucho, como veremos, pero con algunas pequeñas diferencias, a favor de este servidor.

Si nos remontamos a los primeros meses de la última campaña presidencial recordaremos que, aún cuando deseábamos un triunfo, no teníamos grandes esperanzas. Al correr de la campaña fuimos tomando confianza hasta llegar al convencimiento de lograríamos el éxito esperado. Ni que hablar de la explosión de alegría y entusiasmo que experimentamos ese, extrañamente, lejano 17 de enero.

Las expectativas en ese momento eran desbordantes y, con el ánimo posiblemente alterado por la alegría, llegamos a soñar que vendrían tiempos nuevos y que se estaba dando comienzo al despertar de una nueva etapa para la Patria.
Y empezaron a llegar las primeras noticias. Primeras decepciones, primeros desencantos.
Las expectativas comenzaban a caer, una a una. Gabinetes excelsos, pendrives, ungidos, subsecretarios que si, pero no, cronómetros, Insulzas, Ravinetes, y en fin, a que seguir.

Como si todo lo anterior fuera poco, a nuestro Electísimo le pareció lo más bien aceptar la invitación, de protocolo, que le hiciera la Señora a una Cumbre de sepa usted que cosa. Como ansiosa quinceañera que debuta en sociedad vistió sus mejores galas y partió. ¿A qué? ¿Qué tenía que hacer este caballero ahí?

Esperemos que los jefes de Estado hayan sido indulgentes y recibieran este desatino con humor, o, lo que sería mejor, que lo atribuyan a la proverbial amistad cívica de los chilenos.

Claro que se corre el riesgo que cuando el nuevo Presidente se salga del molde latinoamericanista progresista del barrio, lo manden a buscar a su apoderada.

Este sostenido desmoronamiento de expectativas lamentablemente no fue previsto, ni muchos menos avisado, al contrario de lo que ocurrió con este observador y su columna, lo que si fue anunciado.

Pero no podemos termina esta columna sin mencionar a nuestro regalón Huguito. “Oye tu, Reina de Inglaterra, devuélvele las Malvinas a los Argentinos” “Oye tu, Reina de Inglaterra, el colonialismo y el vasallaje se terminó”.
Dejo a criterio del lector el análisis de estas frases del jefe del Estado Bolivariano de Venezuela.

Columna Nº 18 de Pete el Negro

En una verdadera comedia de equivocaciones se ha transformado la designación del nuevo subsecretario del Medio Ambiente. Parece que es una consecuencia del desproporcionado deseo del Electísimo por incorporar a personeros de la fenecida concertación en su gobierno. Sea como sea. A como haya lugar. Pareciera que nuestro nuevo Presidente no conoce una frase muy antigua que reza: “a la fuerza no es cariño”. Resulta patético escuchar las declaraciones de allá y de acá sobre el tema. La nueva vocero designada informa que efectivamente el Sr. Sapag asumirá como subsecretario el 11 de marzo pero por su parte, el mismísimo Sr. Sapag dice que no asumirá como Subsecretario. A manera de explicación del incordio afirma que cuando se le consultó si estaba dispuesto a seguir en el cargo dijo que si, pero, aclara a renglón seguido, yo no soy subsecretario, soy director Ejecutivo de la CONAMA, y acepté seguir en ese cargo. Me pareció bien, pero subsecretario no.

Entonces uno tiene derecho a preguntarse, que es lo que está pasando. Esperemos que no sea esta una muestra de la nueva política de “hacer las cosas bien”, la búsqueda de la “excelencia”. Por favor.

Confiemos en que, antes de que pasen 24 horas, y es mucho, alguien del nuevo gobierno salga diciendo que lamentan el enredo pero que esperan que el día doce de marzo este señor no se aparezca por su oficina, y que se designa como nuevo Director-subsecretario al Sr. o Sra. Fulanez. ¿Será mucho pedir?

Por su parte, los partidos salientes han tenido una actitud que los retrata de cuerpo entero, las penas del infierno para quien se atreva aceptar algún cargo del nuevo Gobierno. Mientras, llenan apresuradamente todas las vacantes de cargos directivos o de altos grados, que no sean de confianza. Muy decentes ambas cosas.

Es la naturaleza del “homus politicus chilensis”

Pero el lío de los subsecretarios no termina ahí. El día del nombramiento, como parte de la ceremonia, se incluyo, entre los demás subsecretarios, a la señora nueva Directora de Presupuestos. Hasta donde yo sé no se ha otorgado rango de Subsecretario a ese cargo. O a lo mejor fue una especie de premio de consuelo “mira no te vamos a nombrar subse pero igual te vamos a ungir en la ceremonia de entrega de cronómetros. O todavía no hablaban con Álvarez y la pusieron por si acaso. Todo muy serio y prolijo.

Tampoco se nombró en la mencionada ceremonia al Subsecretario de Defensa, sin mayor explicación. Todo indica que este cargo sería ocupado por el actual Comandante en Jefe del Ejército y por lo tanto se habría visto bien que apareciera ahí. Parece que tienen también, de repuesto, a Cheyre, que se ajustaría mejor a la tendencia política del Ministro. Como vamos, todo puede ser.

Pero no quiero ser, o parecer, pesimista, tarea no fácil. Ahora, después de todos los “Tantaucos”, centros de estudios, doctores, masters, “think tanks”, descubrieron que no les iba alcanzar la plata, que el presupuesto está con déficit y que no podrán cumplir el programa. Y todavía no asumen. Dios nos pille confesados

Columna Nº 17 de Pete el Negro

Una inmensa alegría inundó mi corazón al constatar que uno de mis fieles lectores, feligreses, diría H.P. de A, tomaba nota de mi ausencia en este medio. Más aún, esa alma generosa manifestaba preocupación de haber sido cancelada su suscripción. Jamás never mi estimado Johnn Fifer.

Pero el asunto llegó al paroxismo cuando, un poco después, un segundo lector, en este caso lectora, requería información sobre la ausencia de esta columna. Gracias, muchas gracias Morrongui. I’m back.

A manera de explicación, innecesaria por lo demás, se informa que la columna fue momentáneamente discontinuada básica mente por dos razones, del mismo peso y valor legal. El orden, en consecuencia, no representa preeminencia de una sobre la otra.

Uno: Como estaba previsto desde un principio este modesto servidor se cansó. Momentáneamente por cierto, no alarmarse.

Dos: Se realizó un experimento de carácter científico, sociológico y periodístico, destinado a medir la sensibilidad de la enorme cantidad de seguidores de esta columna. La muestra tiene un intervalo de confianza del 95% y un margen de error del 2,5%, de modo que es tan confiable como cualquier estudio político electoral. Los resultados son ampliamente conocidos por lo que no se estima necesario abundar en ellos en esta ocasión.

Aclarado, esperamos que definitivamente este asunto, volvamos a la contingencia.

Al fin llegó la fecha, esperada un largo año.
Ya casi no me aguanto, no sé como voy a poder esperar hasta mañana, la ansiedad me corroe y no sé qué hacer para que pasen rápido las horas, bienvenido Festival de Viña.

Tendremos una semana fantástica en que se acaba la política, los problemas económicos, el dólar, el cobre. La Haya no existe, Chávez tampoco. Si hasta el fútbol pasa a segundo plano. ¿Cómo no va ser maravilloso?

Si, el Festival es un fenómeno digno de los estudios más serios, podría ser tema para un doctorado en psicología social. Solo se le puede comparar a la Mona y su tío que caminan y “duermen” en la calle. Ni siquiera el mundial de fútbol tiene tantos seguidores.

Durante una semana sólo se hablará del festival. Semana de descanso para el Electísimo, sus ungidos con un pendrive y sus elegidos con un cronómetro; para que no saquen la vuelta.

Es una pena por la Señora, eso si. Lamentablemente sufrirá el maratónico programa de despedida, inédito en nuestra historia republicana. (En realidad en toda nuestra historia, pero suena elegante eso de “republicana”). Una semana perdida es mucho para tan noble tarea, aún cuando se verá en parte mitigado el costo con su último viaje de promoción personal. Con el alto auspicio del contribuyente, por cierto.

La tregua del Festival será aprovechada, en lujosos balnearios, por nuestros líderes políticos, de todos colores, para elaborar sus planes de trabajo. “Nosotros nos encargaremos de esto y ustedes de esto otro.” Tongo bien organizado y planeado. Que no se note mucho.

Columna Nº 16 de Pete el Negro

Ahora Toyota anuncia que descubrió fallas en otro modelo, el Corolla, que se ha vendido bien Chile.

¿Qué esta pasando?

Lo último que quisiera es parecer catastrofista pero, sinceramente, estoy en un estado de gran preocupación por el actual estado de cosas en el mundo, crecientemente.

Siempre hemos pensado que nosotros los chilenos no somos muy “prolijos” en el trabajo en comparación con los japoneses, los europeos y los yanquis. Está arraigada en nuestra cultura la creencia de que esos pueblos se caracterizan por la responsabilidad en el trabajo, por la tarea minuciosamente bien realizada. Por la gran responsabilidad y sentido de compromiso por un trabajo bien hecho, en busca de la excelencia.

Es posible, con toda seguridad, que esa creencia se encontrara fundada en la realidad.
Pero esa realidad ya no es tal. Algo ha cambiado dramáticamente por causas, seguramente muy profundas, que escapan a la comprensión de este modesto observador.

Este lamentable fenómeno debe haberse iniciado hace ya bastante tiempo, en forma soterrada, y ha ido creciendo lenta, pero inexorablemente.

Una de las primeras manifestaciones, de gran envergadura, fue sin dudas el desastre del Challenger (NASA-USA), trasmitido en vivo y en directo por los televisores del mundo entero. Con seguridad hay muchas más, pero por su naturaleza, quiero marcarlo como un hito en este proceso.

Después de ese tan lamentable como inexcusable accidente siguieron “pasando cosas” pero a nadie pareció llamarle especialmente la atención. Se empezó (continuó) a producir un deterioro en esa antigua cultura de “hacer las cosas bien, con responsabilidad”. Dejó de ser la excelencia un objetivo cotidiano, reemplazada por la mediocridad de “solo cumplir”, reducir costos, maximizar utilidades, eficiencia, eficiencia, eficiencia. Mal entendida desde luego.

Vinieron los primeros colapsos financieros, estimulados por el relajo moral, de Enron, Parmalat y otras que por ser focalizados no impulsaron la adopción de medidas correctivas.

Hasta que llegó la gran crisis del 2008-9. Recién en ese momento se comenzó a buscar las causas de fondo. Y se dio con ellas. La codicia desenfrenada de los jerarcas de los consorcios financieros. La colaboración o complicidad de grandes grupos de personas buscando ganancia fácil, consumo excesivo con crédito, hipotecas “de ocasión”, etc.

La gran pregunta ahora es ¿Cómo vamos a salir de este estado de cosas? ¿Cómo recuperamos la prudencia, la honradez, el amor por el trabajo bien hecho, la responsabilidad; en suma, la decencia?
Tarea de líderes, tarea de todos.

Tenemos nuevo gobierno. Esperanzas.

Veremos, los desafíos son muchos, el tiempo es corto. Confiemos en que la gravedad de la situación haya sido debidamente aquilatada por la nueva administración. Ojalá.

Columna Nº 15 de Pete el Negro

De los frailes que salen hablando en la tele, uno de los que menos simpáticos me cae, no tanto por lo que dice, sino por el modito en que lo dice, es Eugenio Silva.

Nótese que digo que es “uno de los que menos simpáticos me cae”, lo que en forma implícita significa que en general los frailes de la tele me caen simpáticos. Éste lo encuentro menos simpático, es todo.

Cosa muy distinta sería que yo hubiera dicho “de los frailes que salen hablando en la tele, uno de los que más mal me cae es…”. Como es fácil de observar, en este caso yo estaría implicando, claramente, que todos me caen mal, y éste uno de los que más.

Me ha parecido de suyo importante hacer esta disquisición filológica para resaltar la importancia del uso de los diferentes giros en el lenguaje común, que, como ha quedado dicho, pueden conducir a interpretaciones muy diversas, e, incluso, ajenas del todo a lo que se quiso expresar.

Rogando se me disculpe por este dislate, vuelvo al mencionado cura. En columna de su autoría –es colega del gremio- me regaló un extrañísima palabra que, no obstante mi amplísima cultura y riquísimo vocabulario, jamás había escuchado o leído.

Eutrapelia. Insisto, no la conocía. Por eso agradezco al señor cura su inapreciable obsequio.

Y resulta que la palabrita de marras es completamente atingente a las circunstancias que vivimos en el país, especialmente aquellos que se encuentran vacaciones, aunque no se limita a eso.
De acuerdo a la RAE la palabra tiene tres acepciones, todas ellas extraordinarias y que transcribo a continuación para evitar deformaciones de mi parte:
eutrapelia.
(Del gr. εὐτραπελία, broma amable).
1. f. Virtud que modera el exceso de las diversiones o entretenimientos.
2. f. Donaire o jocosidad urbana e inofensiva.
3. f. Discurso, juego u ocupación inocente, que se toma por vía de recreación honesta con templanza.
Confío en que los lectores de esta columna, en el evento que quedare alguno, estarán de acuerdo conmigo en lo extraordinario de la palabra, de aplicación universal.
En la columna del fraile, que dio origen a esta, la palabra se utiliza sólo en su primera acepción para recomendarle a todo el mundo que en vacaciones lo pasen bien, que se diviertan, que viajen etc, pero con moderación, sin excesos. Sin embargo las otras dos acepciones que tiene la palabra, bien podrían recomendarse también para dar un marco “eutrapélico” a nuestras vidas.
No se trata de recomendar tomar la vida como un juego, o “a la chacota”, sino que tomarla con una actitud más “eutrapélica”.
Nos evitaríamos así a tanto tonto grave que anda por ahí, como asimismo nos precavería de los faranduleros y payasos.

Columna Nº 14 de Pete el Negro

Debe ser el calor. Ya no hay disimulo. Se armó la mocha. El electísimo dejó de lado a los partidos que lo llevaron a la presidencia, recurrió a la clase dorada de gerentes y académicos empapelados de de diplomas, licenciados, masters, doctorados y vaya a saber uno cuantos pergaminos más.

La pelotera ya ha adquirido las características de lo que se podría denominar la primera crisis política interna del nuevo gobierno. Y todavía no asumen. No quiero ni pensar lo que va pasar el jueves, cuando se nombre a los subsecretarios. Los partidos esperan revancha y que nombrará en esa instancia a más personeros de su ámbito.

Pero la vocera ya les advirtió, no se hagan ilusiones. “La designación de los subsecretarios será de la misma tónica” Si hasta la Senadora Electa Lily Pérez se el lujo de amonestar al Senador Allamand, diciéndole “No es tiempo de gustitos personales ni egos desatados” Es como mucho cualquiera podía decir una cosa como esa.. pero no esta señora; se ha dedicado 20 años a darse gustitos desatados y egos personales” Bueno, es de esperar que la sangre no llegue al río. Pero le están haciendo empeño.

Como anticipo puede decirse que no habrá ningún DC en la nómina de subsecretarios. Tampoco lo hay en los ministros. El jerarca máximo de la DC ya advirtió claramente que quines asuman cargos en gobierno de Piñera, dejarán de ser DC automáticamente.

Ahora, a la indignación oficialista con el Electísimo por su búsqueda de colaboradores en el gobierno actual se suma la molestia porque este último anda invitando gente a una reunión a la que el es el invitado de la Señora, en un gesto muy fino de su parte.

Lejos de esta batahola S.S El Papa le está dando duro a los Obispos Irlandeses, incluyendo varias renuncias, por los abusos cometidos por curas con menores por más de 30 años. Enhorabuena, el Señor lo ampare y lo favorezca.

¿Cuántos más males podríamos habernos ahorrado con una actitud más vigilante y estricta de nuestra Santa Madre Iglesia? Por eso es motivo de grande alegría ver que soplan nuevos vientos y que se está actuando con dureza ante las graves actuaciones de algunos de sus miembros.

Quiera Dios que esta sea un señal de una nueva era en que la Iglesia recupera su misión principal de llevar el mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a todos los rincones del mundo. A trasmitir Su Palabra y Su Doctrina, sin desviarse en tareas terrenales más propias del campo político que del pastoral. A formar a la juventud, a proteger la familia, el matrimonio, la educación cristiana. A combatir la falta de fe, el hedonismo, la comodidad de una vida fácil, la ambición por la riqueza, el lujo y la ostentación.

Pero esa es también tarea de todos. No sólo de los curas. Empecemos por casa. Tratemos.
“Si cada uno barre la vereda de su casa, la ciudad está limpia” dice el viejo adagio.

Esperemos que este triste episodio del clero, sirva para desencadenar nuevas y renovadas fuerzas y se pongan todas las energías en construir un mundo nuevo, cuyo centro sea Dios y no el hombre. Amén.

Columna Nº 13 de Pete el Negro

Domingo. Día del Señor.
14 de febrero, día de San Valentín. Día de los enamorados. Dios es Amor.

Día del amor, día de meditación, ¿amo?, ¿me aman? ¿Cuánto amo? ¿Cuánto me aman? ¿Amo bien? ¿Se amar? ¿Es mi amor, sólido? ¿Es duradero? ¿O frágil y pasajero? ¿Es de conveniencia? ¿Exige amor a cambio? ¿Generoso? ¿Egoísta? Tantas preguntas que debemos contestar. Por amor.

Dice el Apóstol Pablo:

El amor es sufrido, es benigno;
El amor no tiene envidia;
El amor no es jactancioso, no se envanece,
No hace nada indebido, no busca lo suyo,
No se irrita, no guarda rencor;
No se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree,
Todo lo espera, todo lo soporta.

Parece que fuera mucho. Al menos mucho más de lo somos capaces, o que creemos ser capaces. Pero es lo que se espera de nosotros.
Seguro que podemos. Con la ayuda de la fe.

¡Ya no te quiero! Zuácate. Parece ser la frase que más se oye en nuestros días. Parejas jóvenes que se juraron amor eterno, en salud y enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, se separan, terminan el matrimonio así como se termina de almorzar. ¿Qué está pasando, para qué, por qué se casan?

¡Es que yo no lo (la) quería como antes! ¡Ya no siento cosas cuando estoy con el (ella)!

El fenómeno se inscribe en un problema más amplio, ya tocado en esta columna. Nuestra sociedad chilena, globalizada como nunca antes, no está ajena a las tendencias de las grandes urbes. Es una sociedad permeable a los usos y costumbres de los países desarrollados (¿?) Especialmente permeable a las peores. El hedonismo impera. A pasarlo bien, es lo único que vale.

¿A qué entonces perseverar en un compromiso que ya no me agrada, que no me da satisfacción? Que se tratara de un compromiso formal, libremente adquirido por adultos, con todas las prevenciones del caso, no tiene la menor importancia. Esto ya no me sirve. Lo boto y busco otro. Desechable, como todo en nuestra posmoderna sociedad.

¿San Valentín?
¿Quién es ese caballero?

Lo recuerdan con gran entusiasmo principalmente los malls, las grandes tiendas y el comercio en general. Es una especie de Navidad pero sólo de las parejas.

¿Y qué podemos hacer? Fácil (decirlo), receta universal infalible. Amemos. Aprendamos a amar. Como se debe, no como negocio o transacción, que espera una retribución o algo a cambio. No es así la cosa. Amemos gratis, por que sí, a cambio de nada. Alguien contaminado con las nuevas doctrinas inventó que deberíamos amar sólo cuando nos aman de vuelta. ¿Y de adonde sacaron eso? Si amar no es un negocio, no es una transacción. Depende sólo del que ama, no del amado. Es el que ama quién decidió amar y sólo depende de él mantener ese amor.

Dios nos ama, lo amemos o no. Hagamos lo que hagamos. Pequemos o no. ¡Amemos!

Columna Nº 12 de Pete el Negro

Sabado, día de descanso. Para Pete.
Hola, ¿Cómo están? Soy un amigo de Pete, o un empleado, no lo tengo muy claro. Pero lo concreto es que Pete me dijo hoy en la mañana “mira, hoy es sábado así es que ve tú que vas a hacer con la columna, yo no trabajo hoy”. Me dejó perplejo, al principio ni siquiera podía reaccionar, no sabía si había escuchado bien o si se trataba de una broma. Finalmente pude recuperarme, algo, y balbuceé, “pero Pete, ¿Cómo es eso? ¿ no vas a escribir la columna? ¿ desde cuando eres sabatista?”. ¡Desde hace cinco minutos! fue su breve respuesta y salió dando un portazo.

En tales circunstancias pensé: el otro día Pete se taimó y no hubo columna, ahora le viene un ataque místico de sabatismo y se manda cambiar. También pensé: la columna es de él, él es el dueño, él sabrá lo que hace, no es asunto mío. Y ahí me entró la duda.

Momento fatal, pero la duda era a acuciante, trabajo con don Pete hace más de cuarenta años. Lo he acompañado en cuanta aventura se le ha ocurrido, hemos andado por todas partes. La hemos pasado mal, muy mal, regular, bien y muy bien. No llevo los cálculos exactos pero estimo que en promedio la hemos pasado entre más que regular y bien. Me dije, no está mal.

Por su puesto que en ese “racconto” predominaron los buenos recuerdos, los días felices por sobre los malos recuerdos, muy pocos, y los días amargos, menos. También recordé que ese es un fenómeno natural o, al menos, de bastante común ocurrencia. La memoria es sabia, de alguna manera, con el tiempo, va escondiendo los sinsabores, los fracasos y las penas, para dejar que brillen con más fuerza los recuerdos gratos, los éxitos, las alegrías.

No iba yo, ¿a titulo de qué? Contravenir esta situación. Tendría que empezar a escarbar a la fuerza en mis recuerdos para hacer aflorar las cosas malas y equilibrar las cosas.

Por otro lado pensé: “yo debo ser una de las personas que más conoce a Pete, sus virtudes y su defectos. Y aquí medité otra vez si en este conocimiento pasaba lo mismo que con los recuerdos. Me daba cuenta que así, de buenas a primeras, le encontraba más virtudes que defectos. Incluso en una proporción un poco desequilibrada.

Finalmente llegué a la conclusión que, una vez más, estaba complicando las cosas. El asunto era, y es, mucho más simple. ¿Por qué las cosas no podían ser tan buenas como las recordaba? ¿Cuál era el problema con eso? ¿Por qué las personas no pueden ser realmente como las veo, sino que tienen que ser un poco peores? Simplemente porque nos gusta complicar las cosas. Deberían dar cursos de “aprenda a vivir la vida simplemente”. Se lo voy a comentar a Pete cuando vuelva para que lo incluya en una de sus columnas con recados al gobierno. Creo que sería un buen aporte. El verá.

Bueno, pero volvamos al inicio, Pete se mandó cambiar, dejo botada la columna y, lo que es peor, dijo que era problema mío.

Lamentablemente, no estoy en condiciones de reemplazar a Pete. Por lo menos así de sopetón, necesito tiempo.
Aprovecharé esta experiencia. A prepararme y poder responder en futura fugas de Pete.

Columna Nº 11 de Pete el Negro

Y se consumó lo que temíamos. El Electísimo se rindió a los encantos de Insulza y se atuvo a las instrucciones del Sr. canciller saliente, amén de las de la Señora.

El elenco de protegidos del Sr. Insulza en la OEA, puede estar tranquilo. También se alegrarán otro grupo, no menor, de actuales funcionarios salientes que partirán a su exilio dorado a Washington, con el alto auspicio del el Señor Presidente de Chile. (hay que ser…)

Sin embargo, chilenos, no todo está perdido, aún tenemos patria. No puedo disimular mi secreta esperanza de que el Tío Tom no esté dispuesto a tragarse por un segundo período al personaje de marras en la OEA. Confiemos en que moverá todos sus peones (en ambos sentidos de la palabra) para elegir a un Secretario General más conveniente. Ojalá.

Si esto último ocurriera, habríamos logrado un no envidiable record. Debutar con una resonante derrota política internacional.

Las molestias comentadas ayer están tomando vuelo. Don Andrés Allamand está indignado porque no le entregaron el pendirve de la Cancillería, como solicitó expresamente. No habrá dejado de pensar en algo así como “y este, que se ha imaginado, si yo lo puse ahí, que nos sería nadie si yo no lo invento”. Desde luego que sólo sería un pensamiento fugaz, rápidamente desechado por el alto espíritu patriótico y aliancista del Señor Senador. (Designado por demás). Pero, recordará que la política es “sin llorar”, frase acuñad por él mismo, después de desfenestrar a antiguos líderes.(Con su pan..decía mamá).

Otro que tampoco fue ungido con un pendrive es Longueira. Dice que su mayor sueño era ser Ministro, pero que no está picado. Ni taimado. Veremos.

Hoy se empezó a entender la apresurada visita del General Izurieta a Ravinet. Se le nombra como posible subsecretario de Defensa. Ahí si pues. Está bien la visita.

En reportaje de América Economía al ministro Velasco lo eligieron como el segundo mejor ministro de hacienda de América Latina. En el mismo reportaje dicen que Chile y Perú son las “joyitas del Pacífico”. Hasta ahí, todo bien pero el mismo reportaje dice que Chile y Perú “Cada vez se parecen más”. Ahí me entré a preocupar.

Los chinos le prohibieron terminantemente al Tío Tom que se reúna con el Dalai Lama. Difícil será que Obama se someta. Más encima le quiere vender armas a Taiwán Hay que estar atentos al tema. Veremos la primera prueba seria de novel presidente de USA.

Con todo este acontecer tenía que temblar. Y tembló bastante fuerte. La Patria empieza a acomodarse a los nuevos tiempos. Que se acomode bien no más para que no se mueva con el galope de Tatán y tampoco con algunos porrazos por venir.

Aprovechamos de saludar a Santiago en el día de su cumpleaños, pensando en lo que diría Don Pedro de Valdivia al ver en qué se ha trasformado su obra.

También celebramos hoy la declaración de nuestra independencia nacional aunque la fecha ha sido completamente apabullado por el farandulero 18, con sus fondas, cuecas, cumbias, guarachas, borrachos, choques, tacos y desfiles.

Columna Nº 10 de Pete el Negro

Me habría gustado escribir en esta columna sobre asuntos que no tuvieran nada que ver con el cambio de gobierno ni con el Gabinete Designado. Pero no puedo. La fuerza de los acontecimientos me supera y me impulsa, irremediablemente, al tema.

¿Y como quieren que no sea así? Si no díganme ¿Qué tiene que ir a hacer el General Izurieta a la casa de Ravinet, flamante Ministro de Hacienda Designado? Y no lo pregunto por que sea Ravinet, da lo mismo quien sea. Más encima lo invita a la ceremonia de cambio de mando, presidida por la Señora y todos sus Ministros. Lo va pasar regio. Si va. Una vez más me someto a la benevolencia de mis feligreses (en homenaje a HPdA) para que me aclaren si esto había pasado alguna vez. Por lo menos yo, no lo recuerdo. “Que le fue a saludar e informar sobre la marcha del Ejército”. Más tarde llegó el Sr. de la Aviación. A lo mejor los otros también pero me perdí las noticias. A este humilde observador social le parece que es una cosa insólita, torpe e indebida. Un poco fuerte, pero así lo veo. Una cosa es que se junten los Ministros salientes con los entrantes pero otra muy distinta es que los Jefes de la Fuerzas Armadas acudan presurosos a rendirle pleitesía y, lo que es peor, a dar información institucional, de suyo sensible. ¿Y que pasa si el Designado se “Chinga”. Parece se olvidan que un “designado no tiene ninguna atribución ni tampoco, obligaciones. Que no ha jurado la Constitución y que no tiene ninguna responsabilidad legal. (Pertinente, se supone).

Parece que va a ser necesario legislar.
Artículo uno: Crease la figura jurídica del Ministro Designado, que estará sujeto a las mismas obligaciones, restricciones y deberes que los Ministros en ejercicio, pero no sus atribuciones.
Artículo dos: El Presidente Electo podrá nombrar Ministros Designados sólo después de ser ratificado por el Tribunal Calificador de Elecciones.
Artículo tres: A falta de decreto de nombramiento, por ser legalmente improcedente, la designación de los Ministros Designados se formalizará en ceremonia solemne con la imposición, alrededor de sus respectivos cuellos de un pendrive con las tareas a realizar. Por su parte, la aceptación del cargo se materializará, bajando la cabeza en señal de sumisión.

En la cosa política, como era de esperarse, y debidamente profetizado en esta columna, ya empezaron a verse los primeros síntomas de descontento en los partidos que debieran ser eje del nuevo gobierno y se les ha dejado afuera. Esperemos que la cosa no llegue a mayores aunque me temo que, de haber cambios, empeorará.

Incluso, está dentro de lo posible, aunque usted no lo quiera, o crea, que no todos los designados lleguen a jurar. Esta por verse. (En tan lamentablemente situación deberá también legislarse creando la figura del Ministro Chingado)

Fuera de nuestras fronteras, a Huguito se le murió otro perrito. Se le han ido tres en los últimos días. Él, como si lloviera, dice que no ha pasado nada. También se le están enojando algunos mandos uniformados por la intromisión de oficiales cubanos en las FFAA venezolanas. Se comenta este tema por su extraño parecido con la historia de un pequeña República sureña.

Columna Nº 9 de Pete el Negro

Alguna vez tenía que pasar. Fallamos.
Sin embargo, este modesto columnista
confía en que contará con la misericordia de sus feligreses, para el improbable caso que los hubiera, y que sabrán tomar esta falta con bondad e indulgencia. Si no, no.

Bueno, humo blanco, se acabó el misterio, Gabinete Habemus, por fin.

Convencido de estar en el mismo estado de ánimo de casi todos, invito a reflexionar sobre estos acontecimientos. No respecto del gabinete en sí mismo sino que más bien en nuestras reacciones. ¿Qué esperábamos? He ahí la cuestión. El Gabinete no es el que esperábamos pero tampoco sabemos, cuál era ese. Es un fenómeno rarísimo. Aventurando posibles respuestas a este misterio, me atrevo a pensar que es como la situación en que nos ofrecen un regalo sorpresa y al abrirlo vemos con desencanto que no era el regalo que esperábamos, pero no sabemos qué regalo esperábamos. Avancemos entonces en la teoría, si no sabemos qué era lo esperado, entonces sabemos que era más, o mejor, o ambas cosas. Respuesta al misterio: esperábamos un gabinete que fuera “más” y “mejor”. Lo que no es menor. Primer desencanto. Esperemos sea pasajero.

Sobre el mismo tema del nuevo Gabinete, es válido pensar que se le ha quitado a la ceremonia de Juramento parte importante de su imponencia, solemnidad, y emotividad. Ni qué hablar del absurdo, chabacano y ridículo gesto de “condecorar a los nuevos ministros”, como ungiéndolos, y colgarles un artefacto computacional que contiene sus tareas. Era de verlo y no creerlo. Este servidor creyó, ingenuamente, al inicio de la ceremonia, que se trataba de alguna especie de medalla conmemorativa. Pero, ¿un pendrive? Lo lamento pero fue lamentable (lógico, de lamentar).

En lo estrictamente político, se nota que El Electo aún está traumado con su propio triunfo. Parece no haberse dado cuenta que el rechazo a la concertación no es un rechazo a los políticos sino sólo a los “malos políticos”. Es tan de Perogrullo que cuesta entender como no lo ha visto así. Allá el. Parte disgustando a su soporte político nombrando, muy equilibradamente (no confundir con el despreciable “cuoteo”) sólo ocho militantes (cuatro UDI y cuatro RN) de veintidós ministros (36.3 %). Todos los demás, blancas palomas, impolutas y muy sabihondas. Tatán, cuidado, un ministerio no es una gerencia. (Esa es pega del subse.) Pero..allá usted. Igual que le vaya bien. Me disculparé con usted, en forma tan pública como esta, si estoy equivocado.

Sobre los nominados nos pronunciaremos en próximas columnas cuando tengamos más antecedentes.

Adelantemos algo diciendo que la cartera de Interior parece haber quedado en las manos apropiadas por tratarse este señor de una mano derecha del Electo por largo tiempo.

Preocupa un poco el nombramiento en la Cancillería. Aparentemente, insisto, aparentemente, el nominado no tiene la más mínima experiencia en este campo y todo aconseja tener a los más diestros en tan delicada labor. Si tenía que nombrar un DC, por una manda o algo así, mejor hubiera dejado al Canciller actual, en lugar del nominado en Defensa. El de Hacienda está bien y estaba listo hace rato.

Columna Nº 8 de Pete el Negro

Una nueva semana comienza.
Renovemos esperanzas de un mundo mejor. Eso no le hace mal a nadie. Al revés.

Sabemos que la semana va ser entretenida, muy entretenida. Mañana martes El Electo estrena en sociedad a su nuevo gabinete. Lo vamos a pasar muy bien. ¡Imagínense! ¡Lógico, a ese tenían que ponerlo! ¡Y a ese otro también, pero no en esa cartera ¿qué va a hacer ahí? ¿Y a ese otro, de donde la sacaron, quien lo conoce, como se les ocurre?
En fin, se abrirá un amplio campo de participación ciudadana, sólo comparable al dominio universal sobre quienes deberían ser los nominados de Bielsa.

A propósito, podrían nombrar Ministro a Bielsa. Espero que el Electo cuando lea esta columna me haga caso. Bielsa a cargo del Ministerio de las Ganas de Trabajar, que reemplazaría al Ministerio de Trabajo. Estaría encargado de dar conferencias por todo Chile a los nuevos jefes y jefazos de las distintas reparticiones públicas para insuflarles ánimo, vigor, entusiasmo…ganas de trabajar. Además deberá elaborar procedimientos para detectar, en el más breve plazo, a los funcionarios, especialmente en regiones, que dirán, o lo que es peor, actuarán, como haciendo un favor. “Mira, a mi pidieron por favor que asumiera esta pega, tu sabes que no me conviene, pero no podía negarme…” ¡Fuera! De inmediato! Mejor dejar a los que están. Por lo menos querrán cuidar la pega y le pondrán más pino. Los van a ver, remember me.
También van a llegar los iluminados, ojo con esos. “Todo está mal, hay que partir de cero”.

Esperemos, con fe, que surjan también otros nominados con ganas de hacer las cosas bien y, más importante, con ganas de hacer cosas distintas y osadas. Cosas que tal vez otros han pensado pero que les ha faltado el valor de impulsarlas. Personas que sientan que están llamadas a construir un mañana mejor, que esta oportunidad es única. Que la cosa es “ahora o nunca”. Con unos pocos podríamos dar un gran salto al futuro. Dios dirá. Nunca está de más soñar un poco.

Es importante hacer las cosas bien, con dedicación y cuidado. Si no, se corre el riego de mandar tropas a colaborar en la reconstrucción de Tahiti, Transantiagos, Trenes al sur, Puentes de Loncomilla, Estadios. A que seguir.
Consejero Millones denuncia millonario amarre por mil millones. Consejero Sotta denuncia que se quedaron con el vuelto.

Laura Chinchilla ganó en Costa Rica. Parece que es una buena noticia pero voy a esperar a ver qué dice Chávez para estar seguro. En España, Rajoy le está ganando a Zapatero. Excelente. Aquí no voy a esperar Chávez porque no creo que diga nada por respeto a Su Majestad.

El Señor Canciller insiste en que Insulza cuenta con los votos necesarios para ser reelecto en la OEA. Están presionando fuerte al Electo. Esperemos que se ponga firme y no se deje amilanar. Quieren asegurarse la OEA par su exilio dorado. No lo acepte Tatán.

Los Concerta Boy están muy enojados porque el Electo le pasó Chilevisión a una corporación que podrá controlar. ¿Como se le ocurre?. Si es un verdadero demócrata debe traspasar el canal a una sociedad periodística imparcial y pluralista dirigida por los Señores Paulsen y Guillier.

Columna Nº 7 de Pete el Negro

oy es domingo. Día del Señor.
La Pesca Milagrosa.
“Aconteció que estando Jesús junto al Lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; los pescadores habían descendido de ellas y lavaban sus redes. Entró en una de aquellas barcas, la cual era de Simón y le rogó que la apartara de tierra un poco. Luego, sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; pero en tu palabra echaré la red. Cuando lo hicieron, recogieron tal cantidad de peces que su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca para que acudieran a ayudarlos. Ellos vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
Por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.
Trajeron a tierra las barcas y, dejándolo todo, lo siguieron.”

Hasta ahí el texto de Lucas, 5,1.11

Generalmente después del texto el Señor Cura comienza su sermón, el que, ocasionalmente, tiene alguna relación con lo leído. Aquí, se deja el texto para libre interpretación del lector, considerándolo capacitado para ello.

En lo terrenal. Como buen domingo hay pocas noticias de manera que recurriremos al desprestigiado recurso de los “misceláneos”

En el tema farandulero de humor se anuncia que en la Quinta Vergara estará el Coco Legrand. Lamentablemente el mismo da buenas razones para no verlo, dice: Yo muestro lo que nadie quiere ver”. ¿A qué contradecirlo?” Ahora si dijera “Yo muestro lo que nadie quiere mostrar” ahí si que sería más interesante. Bueno, el verá pues.

La Señora K ya solucionó el lío del Banco Central y puso a cargo a alguien capaz de darle un nuevo impulso moderno y renovador. Marcó del Pont se llama. (¿?).

En la política nacional, preocupa un poco que muchas personas contactadas por El Electo hayan declinado la oferta de asumir altos cargos, principalmente por motivos económicos. Como es sabido que hace ya bastante rato los concertados arreglaron esos sueldos a niveles más que aceptables, surge la duda de a donde anda buscando gente el caballero. Menos mal que con los Ministros no ha pasado lo mismo. Todos le han dicho que si. Claro que a todos los “sondearon” antes. Nadie cuenta como le fue a los “sondeadotes”. Pero está bien. No vamos a dejar el gobierno en manos de “ganapanes”.

Esperemos tranquilos hasta el martes. Surgirá una nueva constelación de estrellas que nos llevarán en sus brazos a mundos jamás soñados de riqueza, justicia, paz y bienestar. Así sea.