domingo, 28 de marzo de 2010

Columna Nº 28 de Pete el Negro

Replicas, réplicas y más réplicas. ¿Hasta cuando? Fácil, hasta la próxima.

Con toda esta nueva moda de los temblores y sus respectivas réplicas han aparecido en la tertulia algunos términos técnicos, de uso reservado a ingenieros y similares, pero que se han hecho cotidianos. Uno, fatiga de material. Creo que ya la mayoría nos hemos familiarizado con el concepto, que en síntesis viene significando algo así como “temblor tras temblor y réplica, las estructuras van aflojando”.

Así, la construcción más sólida, diseñada para soportar sismos de, digamos, nueve grados, Richter por supuesto, todos entendemos eso, después del primero, si bien aguanta, queda “delicada”. La misma estructura sometida sucesivamente a movimientos sísmicos más o menos serios, empieza a aflojar, hasta el punto que un temblorcito modesto la manda al suelo. Esa sería mi clase magistral sobre la fatiga de material.

¿Y los cristianos? ¿Qué pasa con los cristianos? Me temo que he encontrado la respuesta a esa pregunta (válida también para musulmanes, judíos y otros mamíferos) de la manera más dolora posible. En carne propia.

Y me pregunto si esta dolorosa experiencia personal de estar sufriendo fatiga de material es recuperable o definitiva. Si se pasa con el aquietamiento del planeta o se hace crónica.

Espero que sea pasajera, o que deje de temblar, cualquiera de las dos me sirve. Estoy muy cerca de llegar al punto de ¡ya no aguanto más! No tengo idea que va a ocurrir en ese caso, pero estoy seguro de que no va a ser agradable. Por lo tanto, he dispuesto que deje de temblar, si no de inmediato, en las próximas 48 horas y hasta que el “material” se haya recuperado, ojalá unos 4.500 años más.

En subsidio, como dicen los abogados, que deje de temblar luego y por un rato largo.

Ahora, invito a mis estimados feligreses a meditar cuál será el grado de fatiga de los terremoteados de verdad, si este servidor, que sólo pasó un susto, está fatigado. Por supuesto que tiene que estar bastante peor que yo, pero, claro, eso no me soluciona ningún problema.

Y en estas meditaciones nos pilla el cambio de mando. Para coronar todo, el cambio también se terremotea. Es como mucho.

Salvo el temblorcito, el cambio estuvo bastante bien. Todos ganaron, todos ganamos.

Los unos (no hunos), se fueron bastante dignamente con prestancia y sobriedad. La Señora, hasta el último día se prodigó en simpatía y ternura, al grado de hacernos olvidar cuatro años perdidos, provocando, en todos los corazones bien puestos, sentimientos de simpatía y cariño (Si a usted no le pasó eso vaya al cardiólogo). (1).

Por su parte, los otros asumieron su mandato también en forma bastante seria y recatada. Se pusieron en acción de inmediato, lo que siempre se agradece en estas circunstancias.
El Presidente, mostró agilidad, sentimientos, y principalmente, estatura. Bien por todos.

( 1 ) Ver Cambio de Colegio, VP, diariodesunami.wordpress.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario