domingo, 28 de marzo de 2010

Columna Nº 10 de Pete el Negro

Me habría gustado escribir en esta columna sobre asuntos que no tuvieran nada que ver con el cambio de gobierno ni con el Gabinete Designado. Pero no puedo. La fuerza de los acontecimientos me supera y me impulsa, irremediablemente, al tema.

¿Y como quieren que no sea así? Si no díganme ¿Qué tiene que ir a hacer el General Izurieta a la casa de Ravinet, flamante Ministro de Hacienda Designado? Y no lo pregunto por que sea Ravinet, da lo mismo quien sea. Más encima lo invita a la ceremonia de cambio de mando, presidida por la Señora y todos sus Ministros. Lo va pasar regio. Si va. Una vez más me someto a la benevolencia de mis feligreses (en homenaje a HPdA) para que me aclaren si esto había pasado alguna vez. Por lo menos yo, no lo recuerdo. “Que le fue a saludar e informar sobre la marcha del Ejército”. Más tarde llegó el Sr. de la Aviación. A lo mejor los otros también pero me perdí las noticias. A este humilde observador social le parece que es una cosa insólita, torpe e indebida. Un poco fuerte, pero así lo veo. Una cosa es que se junten los Ministros salientes con los entrantes pero otra muy distinta es que los Jefes de la Fuerzas Armadas acudan presurosos a rendirle pleitesía y, lo que es peor, a dar información institucional, de suyo sensible. ¿Y que pasa si el Designado se “Chinga”. Parece se olvidan que un “designado no tiene ninguna atribución ni tampoco, obligaciones. Que no ha jurado la Constitución y que no tiene ninguna responsabilidad legal. (Pertinente, se supone).

Parece que va a ser necesario legislar.
Artículo uno: Crease la figura jurídica del Ministro Designado, que estará sujeto a las mismas obligaciones, restricciones y deberes que los Ministros en ejercicio, pero no sus atribuciones.
Artículo dos: El Presidente Electo podrá nombrar Ministros Designados sólo después de ser ratificado por el Tribunal Calificador de Elecciones.
Artículo tres: A falta de decreto de nombramiento, por ser legalmente improcedente, la designación de los Ministros Designados se formalizará en ceremonia solemne con la imposición, alrededor de sus respectivos cuellos de un pendrive con las tareas a realizar. Por su parte, la aceptación del cargo se materializará, bajando la cabeza en señal de sumisión.

En la cosa política, como era de esperarse, y debidamente profetizado en esta columna, ya empezaron a verse los primeros síntomas de descontento en los partidos que debieran ser eje del nuevo gobierno y se les ha dejado afuera. Esperemos que la cosa no llegue a mayores aunque me temo que, de haber cambios, empeorará.

Incluso, está dentro de lo posible, aunque usted no lo quiera, o crea, que no todos los designados lleguen a jurar. Esta por verse. (En tan lamentablemente situación deberá también legislarse creando la figura del Ministro Chingado)

Fuera de nuestras fronteras, a Huguito se le murió otro perrito. Se le han ido tres en los últimos días. Él, como si lloviera, dice que no ha pasado nada. También se le están enojando algunos mandos uniformados por la intromisión de oficiales cubanos en las FFAA venezolanas. Se comenta este tema por su extraño parecido con la historia de un pequeña República sureña.

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