domingo, 28 de marzo de 2010

Columna Nº 21 de Pete el Negro

¡Todos bien¡ Esa frase resume en forma dramática las tantas razones que tenemos para dar gracias a Dios. ¡Todos bien! La frase que angustiados esperamos escuchar de nuestros próximos en días pasados después de que se desataran la iras de la tierra en nuestra patria. Chile, país sísmico, diría nuestro inolvidable J. Edwards Bello, en columna que debiera ser de lectura obligatoria para todos los chilenos.

Pero ya pasó (¿?) y ya estamos, otra vez, en plan de reconstrucción. Siempre en reconstrucción. Nuestro destino nacional. Algún instituto de economía internacional debería hacer un estudio para determinar donde estaríamos si no viviéramos en reconstrucción permanente.

Así como la Virgen del Carmen, patrona de Chile, nos brinda su protección y consuelo parece que el espíritu de Sísifo gobernara nuestro destino como país. Si tenemos hasta un ministerio. Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción. Pero de tanto en tanto olvidamos nuestro destino y creemos que tenemos el futuro “comprado”, nos creemos “jaguares”, los líderes de América del Sur, lo máximo. Hasta que la tierra apaga nuestros rugidos y lo torna en maullidos de lamento de gatito abandonado. Y volvemos a empezar. Con esfuerzo, solidaridad, volvemos a rugir. Hasta la próxima vez.

Dura lección. Jamás debemos depositar la confianza en los hombres. Ídolos con pies de barro. ¿Donde estás 83%? Pero esta columna no estará destinada a las críticas. Las próximas seguro que si. Sólo algunas palabras sueltas. Indecisión, improvisación, cobardía, resentimiento, soberbia, autosuficiencia, ignorancia, indolencia, envidia, egoísmo, mentira, pereza, y todas las parecidas.

Para colmo de males, la catástrofe ocurre en el interregno. No pudo ser peor. Gran parte de las críticas que en futuras columnas haremos, y que se hacen a diario, seguramente, se explican por esta casualidad.

Como siempre, la solidaridad post catástrofe florece por doquier, empezando por los estudiantes, mismos que destruyen paraderos y microbuses en caso de huelga estudiantil. Somos así. La misma señora que junta ayuda no duda en aprovechar el saqueo de una turba para llevarse cualquier cosa. Como si nada.

El nuevo gobierno deberá rediseñar sus planes y acomodarse a la nueva situación. Sería lamentable que no se aprovechara esta desgracia para poner en funcionamiento una nueva institucionalidad que se concentre en la prevención, manejo y administración de catástrofes. No olvidemos que, por ser catástrofes, no son por eso menos frecuentes.

Ojalá piensen que es más que probable que durante su mandato deberán enfrentar nuevos lamentables episodios como este y que, seguramente, no tendrán la suerte de que ocurra en sus últimos días. No podrán decir entonces “ya habrá tiempo para buscar responsables” como hemos escuchado en coro al elenco saliente, en la seguridad de que con su partida quedarán ajenos a toda culpa.

“Pero al fin de los tiempos, cuando el Reino de Dios llegue de manera imprevista, desaparecerán todos los imperios terrenos, y el poder y la gloria de todos los reinos de la tierra serán dados al pueblo del Dios altísimo”

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