domingo, 28 de marzo de 2010

Columna Nº 27 de Pete el Negro

Un gran salto atrás con proyección hacia adelante. Esa podría ser la definición de un ejercicio gimnástico, bastante difícil por lo demás. Pero a mi me gusta como lema de nuestra tarea como país y que debiera asumir como propio el gobierno que se inicia mañana.

Un gran salto atrás con proyección hacia adelante significa que es necesario un esfuerzo de imaginación y pensar que muchas prácticas del pasado podría ser muy útiles hoy día, pero bajo una concepción moderna y con visión de futuro.

Es una idea posiblemente contaminada con una cierta nostalgia por políticas de tiempos pasados, que fueron mejores, pero que necesitaban modernizarse. Es una especie de paradójica restauración modernizadora, o, peor todavía, revolución conservadora.

Hay muchas ideas que se han ido estableciendo como ciertas, buenas e inmutables y que las hemos aceptado así. Es necesario que repensemos Chile, pero no para inventarlo de nuevo sino para buscar en nuestro pasado, no tan lejano, aquellas cosas que funcionaban bien, pero que, vistas hoy requerían mejoras. Pero en lugar de mejoras, sucesivos gobiernos fueron cambiando totalmente, obteniendo resultados peores.

A modo de ejemplo, pero de gran importancia, pensemos en la educación. Los mayorcitos recordamos las antiguas Escuelas Públicas, con mayúscula, verdaderas “fundiciones” humanas donde se moldeaba al pequeño ciudadano para su vida adulta como gran ciudadano. La educación en esas escuelas era de excelencia, entregaba la preparación necesaria y suficiente, en el sexto año, o para entrar a la vida laboral, o para seguir estudios superiores. En este último caso, se continuaba mayoritariamente en el Liceo. Gran institución el Liceo, que, igual que las escuelas, entregaba educación de excelencia. Generaciones de profesionales salieron de sus aulas contribuyendo grandemente al desarrollo del país.

Los Hospitales, y postas, durante años fueron la manera que el estado entregó salud de calidad y, muy importante, con gran dignidad, a los chilenos.

Y así, hay muchos ejemplos más.

Es cierto que había problemas, que el sistema no era perfecto, que requería mejoras.

Pero nos perdimos, empezamos a cambiarlo todo, a reemplazarlo por soluciones que no funcionan. Y se gastan esfuerzos y recursos en arreglar lo que no funciona.

Así, nos embarcamos en la Munipalización de la Educación, uno de los más grandes errores históricos que se haya cometido. No perdamos el tiempo arreglando ese engendro, volvamos atrás, mejorando, con visión de futuro. Inventamos las Isapres, verdadera perversión en salud. Ya sabemos que ese sistema anda mal, pero vamos con reformitas por aquí y otro poco por allá. No sirven, asumámoslo de una vez.

En lugar de andar inventando cosas nuevas, que, por lo menos hasta aquí, no han funcionado, pensemos en lo que funcionaba bien, aunque requería mejoras. Porque no nos atrevemos a decir de una vez, educación y salud, buena y gratis para todos. ¿Por qué no? Un salto atrás mirando hacia adelante.

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