domingo, 28 de marzo de 2010

Columna Nº 24 de Pete el Negro

Y Sísifo retoma la marcha. Penosa e incansable marcha a la cima que se reinicia una y otra vez, para volver al principio. Pero nuestro Sísifo Chile tiene ventaja sobre el otro. La piedra se nos cae pero parece que cada vez no llega tan abajo. A veces se le pasa la mano pero igual, de caída en caída parece que cada vez está más cerca de la meta. ¿Una ilusión o un espejismo? No lo creo. Y por último si fuera una ilusión, bienvenida sea. Es la forma que hemos encontrado para no “tirar la esponja”.

Sería duro aceptar que siempre volvemos a lo mismo, que todo lo avanzado se ha perdido y, más encima saber que así será eternamente. No hay persona ni pueblo que pueda vivir así.

Vamos viendo, 30 mil millones no es poca cosa. Por lo menos, es el doble de la meta. Y ¿de donde salió la plata? Naturalmente que de miles y miles que fueron a depositar unas monedas, pero la plata gorda, la que suma, salió de pocas manos. Y eso es nuevo. Claro e inequívoco síntoma de que algo está cambiando. Y para bien.

Sabemos que la distribución de la riqueza en nuestro querido Chile, es muy mala, pero por alguna razón, que dejo a los estudiosos, parece que la distribución de la generosidad está mejorando. La plata gorda la pusieron los guatones y ese es un fenómeno que debe destacarse. No nos quedemos en el saqueo despreciable, miremos también los nuevos síntomas del enfermo. ¿Se imaginan lo que pasaría si esto estuviera “marcando una tendencia”? ¿Se imaginan hasta donde seríamos capaces de llegar?

Señor Terremoto, si tú has traído estos cambios, ¡bendito seas!
Más gracias del cataclismo, parece que los que se van y los que se llegan se abuenaron. Los primeros prometen la más amplia colaboración al nuevo gobierno y los segundos aplacan sus críticas. Y que decir del abrazo de la Señora con el Electísimo. Con algo de sorna, natural en quienes hablamos y escribimos de corrido, podríamos decir que el abrazo es “mediático”, para la tele, pero para el resto, para la galería es un símbolo, un hermoso gesto.

Y que tanto, si como país, nos hemos alimentado toda la vida de símbolos. Bienvenido sea este si trae unidad y concordia. Aunque sea sólo a la galería. Son más, muchísimos más, son los chilenos.

Vendrán bien esos nuevos aires para la inmensa tarea que tenemos, tienen, por delante los galeros. Habrá que remar duro, y contra la corriente, para volver a levantar todo lo caído.

Esperemos, sin embargo, que estos buenos aires de armonía no sirvan para tapar algunas suciedades que salieron, pestilentes, a la luz.

Debemos resucitar al “mocho del hacha”.

Ojalá se use, sin misericordia contra los criminales, traficantes de sueños e ilusiones de tantas familias burladas con su “casa propia”

No podemos permitir que queden impunes los canallas que, por unos pocos pesos, pusieron en riesgo la vida de tantos, en casas y edificios construidos como verdaderos ataúdes. No esperemos que el cielo los castigue. Con el mocho del hacha, ¡ahora!

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