domingo, 28 de marzo de 2010

Columna Nº 31 de Pete el Negro

Después de un breve período de recuperación post sísmico-traumática, combinada con síndrome mini depresivo por regreso del hogar, heme aquí lleno de energía y optimismo, gallardo, robusto y dicharachero. Espero.

Producto de las mismas circunstancias, con la mente en el estado que sucede a un “control-alt-del”, en que se reinician todos los programas, esta columna tendrá un carácter más bien misceláneo, no por falta de temas sino más bien por lo contrario.

Vamos viendo. Ahora resulta que es un atentado imperdonable a la institucionalidad democrática del país, una bofetada al nuevo orden, la eventual incorporación del ex Comandante en Jefe del Ejército al Gobierno, como Subsecretario de Defensa. ¿Pero como es posible, habiendo tanto periodista, politólogo, abogado, sicólogo, disponible? Cualquiera de esas personas habría sido más idónea para el cargo. Como se les ocurre poner en esa Cartera a un general, con treinta años de experiencia. Habráse visto. Otra cosa muy distinta es llevar de candidato a diputado a un Ex Director de Carabineros, ahí si que no hay problemas. Que pena, estamos donde mismo.

Otra. Parece que esta columna se está leyendo en Palacio. S.E. tuvo a bien copiarme el paralelo entre Lavín y la Señora a propósito del plazo, bastante corto, para normalizar las clases. Está bien, no le voy a cobrar por eso, pero le voy a pedir que si está leyendo la columna ponga atención a otras cositas que le mando decir de vez en cuando.

Para muestra, un botón, debidamente profetizado por este observador social. Ya se están empezando a notar, y no para bien, las demoras inexcusables en la nominación de autoridades de segundo y tercer nivel, que son, precisamente los que hacen andar el bote.

Los que están en esos cargos son los de antes y no tienen ninguna iniciativa, y con razón, si se van mañana o pasado. Los Intendentes están empezando a nombrar Seremis, por la prensa, y resulta que después no son más que “propuestas al Gobierno central.” Entonces resulta que anda un Seremi con el Intendente visitando terremoteados, y el otro está en su oficina porque así se lo pidieron de Santiago.

La gente siempre se fija. Aunque no digan nada, se fijan. Los más perplejos con todo esto, y cómo no, son los militares destacados en las zonas de catástrofe. Pero guardan religioso silencio.

Otra. Peor. Algunos señores Alcaldes de la zona afectada, como medio país, están echando a volar sus sueños de “Constructores de Roma” y se les desató un ímpetu demoledor implacable contra toda propiedad machucada en zonas céntricas. “La ciudad necesita un nuevo diseño” dicen. Es imperioso parar esta brutalidad. Los señores constructores, ingenieros y arquitectos tienen que intervenir, pero luego, antes de que demuelan todo.

Cogollo. El poder de los Alcaldes es desmesurado. No le rinden cuenta a nadie. No dependen de nadie. No obedecen a nadie. Son un engendro del demonio. Urge una ley que los meta en cintura. Antes de que sea tarde. Si ya no lo es.

Nos vemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario