domingo, 28 de marzo de 2010

Columna Nº 38 de Pete el Negro

A grandes males grandes remedios.
Siempre que escuché esa frase pensaba que sería aplicable a una gran cantidad de cosas, pero muy especialmente a los grandes males de nuestra amada patria. (Algo de dramatismo siempre ayuda). Uno de estos días les voy a contar mi lista de grandes males, que espero abordar cuando sea Coronado como Pete I, Emperador de Chile y Territorios Anexados. (Uno nunca sabe)
Pues bien mis queridos feligreses, (en el futuro, súbditos) por diversas razones que no es del caso detallar aquí, siempre me ha resultado difícil de comprender, aunque más bien de aceptar, la existencia de la ridícula cantidad de Comunas de nuestro País, ¡más de trescientas! Los invito a detener sus quehaceres cotidianos por un momento y tratar de recordar cuándo fue la última vez que supieron de algo hecho por su municipio, aparte de retirar la basura, por medio de una empresa privada. No consideren tampoco “los lomos de toro”, preocupación preferente de los Alcaldes.

Es de asombrarse, creo que ejemplo único en el mundo, la cantidad de municipalidades, con sus respectivos Alcaldes, Concejales, Directores de División, de departamentos y personal en general, existen en Santiago, lo que conocemos como Santiago. Es enorme la cantidad de recursos que se dilapidan financiando el funcionamiento de Municipios de poca cobertura territorial o poblacional como, por ejemplo, Recoleta, Independencia, Pudahuel, San Joaquín, Estación Central, sólo por nombrar algunas. En las regiones centrales de Chile es increíble la cantidad de municipios que, tal vez, pudieron justificarse en épocas pretéritas, con malas vías de acceso y deficiencias de comunicación. En plena era del automóvil, buenos caminos, fax, celulares, internet, existen en nuestros campos municipios a pocos kilómetros entre unos y otros.

Pero, vaya usted a decirle esto a un político. Con seguridad le dará una lista eterna de razones para justificar esta aberración. Más aún le dará varios ejemplos de nuevas comunas que deberían crearse.

No les voy a mencionar, en detalle, el caso de las Gobernaciones. ¿Sabe usted quién es su Gobernador? No se preocupe, nadie sabe. Y tiene secretarias, ayudantes, jefes de esto y lo otro, chofer, estafeta, etc. Ahí hay otro montón de plata disponible. Vamos a las regiones, los “Seremis” Un engendro incomprensible. Los nombra el Ministro del ramo, “oyendo” al Intendente. Se supone que coordinan a los jefes regionales de los servicios, que dependen de sus jefes nacionales. Cada Seremi cuenta, por supuesto, con oficinas, vehículos y personal. Sólo en Chile somos capaces de hacer estas cosas.

¿Llegará el día en que alguien le ponga el cascabel al gato? ¿Y el reparto de pegas? ¿Y el cuoteo político?

Es la hora, chilenas y chilenos, que alcemos nuestra voz, exigiendo se ponga fin a este derroche. Ningún partido, ninguno, tomará esta bandera. Sólo los ciudadanos, ajenos a las mezquindades polítiqueras, si se organizan, pueden hacer algo.

Esta es una tarea, especialmente, de la juventud. Con sus facebooks, twitters, correos, sms, mensajes instantáneos, etc, serán capaces de remover estos obstáculos al progreso de la Patria. ¡Manos al teclado!

No hay comentarios:

Publicar un comentario