domingo, 28 de marzo de 2010

Columna Nº 29 de Pete el Negro

Chilenas y chilenos:
Basta ya de palabrería inútil.
Basta ya de la vocinglería demagógica que adormece los espíritus y apaga las pasiones de chilenos anhelantes de soluciones concretas.

Avancemos de una vez por todas por la senda del progreso, que nunca debimos abandonar. Retomemos el camino que nos señalaran nuestros próceres, muchas veces a costa de sus propias vidas.

Esta es la hora suprema, en que un pueblo altivo, sacando fuerzas de un pasado glorioso, jalonado de hechos heroicos cuyo recuerdo inflama nuestros pechos, se levante como un león rugiente y reinicie la marcha triunfal que el destino le depara.

Los hijos de esta Patria no pueden seguir esperando, es la hora de reemplazar la palabrería de una clase inútil por el quehacer fecundo de una nueva generación de chilenos, dispuestos a darlo todo por ella.

Nuestros jóvenes, sumidos en la desilusión y la desesperanza, claman por un cambio. Saben que sólo en la acción y no en la verborrea patriotera esta su futuro. Esperan el momento en que la acción reemplace a las palabras y se inicie la marcha que les abra nuevos horizontes, en que nuestra fértil tierra haga florecer las mejores virtudes, la cultura, el saber, y el progreso.

Nuestra clase trabajadora, cansada ya de tantos abusos e injusticias espera el momento de volcar todas sus fuerzas en el logro de los grandes ideales de una patria justa y solidaria.

Por eso, chilenos, dejemos atrás, olvidada en el ostracismo de la ignominia, a la demagogia paralizante y retomemos, con fuerza arrolladora, el camino de la construcción de nuestro futuro. Si, chilenos, no más palabras, a trabajar ahora por el Chile del mañana.

Se lo debemos a nuestros hijos y a nuestros nietos. Tiene derecho a una vida mejor. Tienen derechos que se los estamos negando hoy al no actuar decididamente en lugar de desvanecernos en las palabras.

La grandeza de los hombres y de los pueblos se mide por su capacidad de construir un futuro para las generaciones venideras.

El aplazamiento, o la postergación indolente, de esta magna tarea sólo traerá más males, más amarguras y sinsabores a un pueblo que, por historia y por derecho, merece un futuro mejor.

Por eso, Chilenas y Chilenos, los invito, con toda la fuerza que me da la razón, a iniciar esta tarea impostergable de poner en marcha a nuestro pueblo, aquí y ahora, a la consecución de las grandes metas que la Patria espera.

Toda traba, toda trampa puesta en nuestro camino, debemos apartarla con vigor, si no con furia, cuando encierre a la traición.

Vamos chilenos, adelante, que no haya lugar al descanso ni a la molicie. Nada, ni el frío, ni el calor, ni el hambre, ni la lluvia, podrá detenernos si avanzamos cubiertos por la gloria de nuestro pasado y animados por el espíritu de nuestros próceres. He dicho.
¡Viva Chile!

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