domingo, 28 de marzo de 2010

Columna Nº 35 de Pete el Negro

A veces me da un poco de lata volver a la contingencia pequeña del ámbito político nacional, ustedes entienden, yo estoy llamado a otras cosas, pero hay situaciones que me hacen imposible sustraerme a un comentario. Aunque sea corto, no puedo evitarlo, es superior a mí.

Morgado S.A. Es demasiado, siempre supimos que este sujeto era de cuidado, que hizo una fortuna (aunque, seguro, compartió) desenterrando huesos, obteniendo indemnizaciones, rentas vitalicias, seguros médicos, becas escolares y, en general toda clase de prebendas y privilegios que si la mayoría de los chilenos conociera, harían una revolución. En serio. Como buena ave carroñera (es un poco fuerte eso, mejor lo cambio). Como buena ave rapaz (un poco más suave) se abalanzó sobre los pichones indefensos de los edificios dañados por el sismo en Concepción. A protegerlos, por cierto. El obtendría indemnizaciones, y otras cosas que el sabe, cual un moderno Amadís de Gaula, aunque, cobrando una módica suma, sólo para gastos, del 50% de lo obtenido. Chile necesita más hombres como el, otro gallo nos cantaría. Pero, la inocencia infinita de los pichones encontró que era mucho, y se buscaron un paladín más económico, y lo encontraron. Les cobrará “solamente” el 25%, la mitad, que fantástico. Ya verán estos pichones que “lo barato cuesta caro”. Allá ellos, no es asunto mío.

De política, mejor ni hablar, conforme a lo profetizado por este agudo observador social, ahí están, meta y ponga los señores de la Udi y sus hermanos RN. Que este Gobernador es mío, que tu te quedaste con el Intendente, que así no vale, con vista, sin regüe, caluga y menta, etc. No podía ser de otra manera, son políticos y más encima chilenos. Sonamos, hasta aquí nomás llegaron los sueños de un “gobierno diferente”. Confiemos en que la Divina Providencia los ilumine (sin ironía).

Por otro lado Don Sebastián anda buscando por ahí el “I”, resulta que le “ordenó” a la Dirección del Trabajo que interpretara una norma legal sobre los despidos por fuerza mayor. La finalidad, muy noble, me gusta, pero hay maneras y maneras. Una pesadez más. Dijo que se “preocuparía personalmente de esto”. Uno ¿se puede preocupar de algo si no es personalmente? (Pete Grillo dice: “estas muy agrio hoy, Pete).

Ya, sé muy bien que no estoy muy simpático hoy, pero ¿que quieren, si aquí sigue temblando?

A propósito de lo mismo. Les voy a comentar algo, un pensamiento que tuve, y que, por lo tonto, me había propuesto no comentárselo a nadie nunca jamás never. Decisiones firmes.

Resulta que se encontraba este servidor en la paz de su dacha campestre, plácidamente concentrado en algo completamente inútil, de acuerdo a sus inveterados hábitos, cuando, súbitamente, sí, adivinaron, volvió a temblar.

No se si por temperamento, o por otra razón más complicada, no pude dejar de pensar que este temblequeo permanente era una tortura sádica contra los mortales. Y llegué a pensar, ¡o desvarío!, en que sería mejor que viniera, de una vez por todas, un terremoto grande, sin importar las consecuencias, con la sola condición de que después no temblara más, por lo menos por un rato largo

¿Habráse visto estupidez igual?

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